Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Ruth Beitia: "La cerveza es un vicio confesable"

La atleta española Ruth Beitia apenas ha tenido tiempo de descansar desde que ganara el oro olímpico y ya piensa en volver a la "rutina", con el "gusanillo" y casi la necesidad de competir, tras varias semanas promocionando la medalla de Río de Janeiro, como estos en días en Madrid con la fiesta de la cerveza, "un vicio confesable".
Como madrina del Paulaner Oktoberfest, la cántabra atiende a Europa Press vistiendo el tradicional atuendo de Baviera con la misma sonrisa con la que acumula año tras año el mejor palmarés del atletismo español. En el marco de un Barclaycard Center de la capital transformado como si fuese el mismísimo Theresienwiese de Múnich, Beitia desvela una sana tradición.
"Soy aficionada y creo que la cerveza es un vicio confesable. Después de cada entrenamiento siempre me tomo una cerveza con mi entrenador y nunca hablamos de atletismo. Tiene alimento y es una bebida que recupera, hay mucho deportista que se la suele tomar en la sauna. La utilizamos mucho los deportistas en nuestra dieta", recalca.
La campeona olímpica, de Europa y de la Diamond League aprovecha estos días un descanso "fundamental" que tuvo que posponer tras Río para asegurarse ese segundo Diamante. "Hace bien poquito, el día 20, que hizo un mes de ese sueño, esa medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Ha ido muy bien", afirma sobre este mes desde que acabara la cita de Río.
"Los medios de comunicación, a quienes doy las gracias, supieron respetar que aún me quedaban dos competiciones más, la Liga de Diamante por conseguir. Ha sido un verano fantástico, campeona de Europa, oro olímpico y después la Diamond League, ¿Qué más le puedo pedir a la vida?", añade.
La cántabra, enamorada de la competición, sabe que esa pregunta tiene respuesta. A sus 37 años, Beitia se propone seguir sumando medallas y, sobre todo, seguir compitiendo. "Tengo ganas. Necesito volver a la rutina, necesito volver a ese momento de entrenar, de trabajar, prepararme, estudiar, leer. Pero estoy disfrutando mucho", afirma.
"Tenemos una nueva temporada cargada. Tengo el gusanillo por competir. Me lo he pasado tan bien este año, he llegado a tal plenitud de cuerpo mente. Creo que lo demuestro en las imágenes en las que estoy sonriendo y no soy consciente, de que estoy moviendo mis dedos* Sí, lo echo de menos, así como te digo que el uno de septiembre dije 'se acabó por fin' ahora ya empieza el gusanillo, esas mariposas como cuando estás enamorado", sonríe.
En el horizonte, el próximo verano, aparece el Mundial de Londres, ciudad de la que renació para seguir luchando hasta su medalla en Río. Antes, como no entiende "una temporada sólo entrenando hasta que llegue el verano", la cántabra acudirá al Europeo 'indoor' de Belgrado. "En Belgrado nunca he estado y me han dicho que es precioso", sigue sonriendo.
"Y luego Londres, una pista que igual que me lo dio todo me lo quitó. Era el momento que era un punto de inflexión, que iba a dejar el deporte y yo pensaba que iba a lograr mi medalla olímpica tan deseada y quedé cuarta. Esa sensación agridulce de que hubo tres mejor que yo, toqué esa medalla y al final no pudo ser", finaliza.