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De jugador del Real Madrid a conductor de camiones: el destino se cebó con esta promesa a crack mundial

De jugador del Real Madrid a conductor de camiones: el destino se cebó con esta promesa a crack mundialcuatro.com

Hace 15 años, un joven argentino cruzaba en charco y aterrizaba en Madrid, dispuesto a defender la camiseta del Real Madrid. Coincidió con la primera era de Galácticos. Jugó junto a Zidane, Ronaldo, Makele, Cambiasso y compañía… pero no cuajó. Tras divagar en varios clubes, hoy su vida es muy diferente a la que había previsto.

En el año 2002, cerca de 12.000 jóvenes se presentaron a 'Camino a la gloria', un talent show al estilo futbolero en el que se pretendía encontrar a la nueva estrella mundial del balón. Una serie de exhaustivos ejercicios pondrían a prueba el talento de los concursantes. El premio era una prueba para jugar en el Real Madrid y ganarse un contrato con el club blanco.
De aquel programa cazatalentos se erigió un vencedor: Aimar Centeno, un joven argentino de 16 años que lo dejó todo por cumplir su sueño. Cogió un avión y se trasladó a la capital española para probar suerte en el conjunto merengue, dirigido en aquel entonces por Vicente Del Bosque.
"Fue algo impensado para un chico de 16 años. Butragueño y Valdano me dieron la bienvenida. Me acuerdo que les di la mano a Makelele y Ronaldo", explica en declaraciones al Diario As.
Sin embargo, el destino le puso una fuerte traba en el camino. Centeno se lesionó en los primeros entrenamientos, algo que fue clave para recibir el no del Real Madrid. La promesa no dispuso de más oportunidades y tuvo que regresar a Argentina.
Pero no todo terminó ahí. Aunque el premio del concurso era la prueba en el Madrid, había llamado la atención de otros clubes. River Plate puso el punto de mira sobre él y le ofreció un puesto en su segundo equipo, en el que en ese momento jugaban Radamel Falcao y Augusto Fernández. Compartieron vestuario y allí tuvo oportunidades, pero no convenció. Tras salir cedido al Chacarita y tampoco triunfar allí, tuvo que colgar las botas prematuramente.
Quince años después de triunfar en la televisión, su vida es muy distinta. Trabaja como camionero, puesto al que ha llegado tras divagar en varios empleos, como dependiente o conserje. Sin embargo, no se arrepiente de ninguno de sus pasos. "No soy de mirar atrás, soy consciente de dónde estaba. Sigo gozando de una buena vida. Solo tengo una espina clavada".