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El Zaragoza vuelve a sonreír

Zaragoza - MallorcaEFE

Un gol de Rubén Rochina en el minuto 88 permitió al Real Zaragoza imponerse al Mallorca (3-2) en un duelo dramático entre colista y vicecolista, perteneciente a la jornada 33 de la Liga BBVA, que se tradujo en el primer triunfo aragonés en lo que va de año 2013.

El conjunto de Manolo Jiménez obtuvo recompensa en la recta final, cuando la suerte le había dado la espalda y después de que su guardameta Roberto fuese crucial en las dos últimas jugadas del partido. El Zaragoza salvó el duelo y --15 jornadas después-- se llevó los tres puntos. El 'sí se puede' tiene más vigencia que nunca en La Romareda.
El partido se puso de cara para los bermellones, que se adelantaron a los 11 minutos gracias a un tanto de Hemed. El jugador mallorquín aprovechó un balón sin dueño y colocó el 0-1. Sin embargo, los de casa no se vinieron abajo y aumentaron su presión al campo contrario. Fruto de su mejoría en el centro del campo llegó el empate.
El 1-1 fue cosa de Paco Montañés, el zurdo --ex del Alcorcón-- aprovechó un balón al espacio para marcar a Aouate y recuperar las sensaciones positivas. De hecho, nada más salir del túnel de vestuarios, el Zaragoza se afanó por conseguir el segundo, que acabó llegando en la testa del portugués Helder Postiga.
El ariete del Zaragoza giró la cabeza a la perfección tras un centro de Víctor que fue una obra de arte. El 2-1, a la hora de partido, consoló a los locales, que creían tener todo hecho. Pero la historia ganó en emoción gracias a Roberto, que quiso darle épica al triunfo maño.
El portero se equivocó en la salida y confundió a su compañero Paredes, que entregó la pelota a Arizmendi. El interior la marcó con destreza y estableció el 2-2 a falta de ocho minutos para el pitido final. No obstante, la historia guardaba un gran final a los de Jiménez, que se encomendaron a Rochina para colocar el tercero.
El delantero valenciano, en el costado izquierdo, la rompió y logró el tanto por el palo del meta insular. El 3-2 volvió loca a toda la afición y devolvió la esperanza y la fe. El Mallorca, por su parte, ocupa el puesto de colista y deberá hacerse fuerte como local si quiere garantizar la salvación.