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El Sevilla se sube al tren de la final en el último minuto y hunde al Valencia

El Valencia estuvo a punto de hacer la heroicidad tras un partido en el que fue claramente superior y en el que se encontró con la cara más cruel del fútbol en el minuto 94. Balón al área desde saque banda que remataba Mbia para meter al Sevilla en la final de Turín.

El Valencia saltó al césped de Mestalla con la fe imprescindible que debe tener un equipo si quiere remontar un 2-0 en unas semifinales europeas. Una fe que venía de la grada y de la que se empaparon los jugadores desde el primer minuto. Desbordes por banda, jugadas interiores, cambios de juego… por si acaso, salieron los de Pizzi con la idea de no desdeñar ninguna opción.
En apenas media hora los planes salieron como si hubiera escrito el argentino el guion del partido. Gol de Feghouli tras una buena jugada personal en el 14 y otro de Jonas en el 25 para diluir la ventaja que el Sevilla traía de la ida. Un paradón de Alves cuando parecía que Reyes tenía el 2-1 en el bolsillo, casi la única noticia del Sevilla en el área ché antes del descanso.
Tras la reanudación, y previa charla de Unai Emery a los suyos, el Sevilla saltó al césped como si los 45 minutos anteriores sólo hubieran sido una pesadilla de la que acababa de despertar. Con más presión arriba y más ganas de tener la pelota, el Sevilla logró sofocar buena parte del incendio sin generar tampoco una amenaza excesiva sobre la portería de Alves. Cambió Emery a Bacca por Gameiro en el 65 sin tocar el dibujo y siguieron los dos equipos midiéndose de cerca sin atreverse a ir más lejos: uno por la herida, no de muerte pero profunda, y el otro por recuperarse del derroche exhibido en el primer tiempo.
Así  las cosas, y ante la falta de una reacción rotunda del Sevilla, el Valencia decidió volver al guion de la primera parte. Gol de Mathieu en el minuto 70 para poner el 3-0 en el marcador y sembrar la locura en la grada. La gesta se había consumado a falta de 20 minutos. No le quedaba otra al Sevilla que salir a buscar la portería contraria con todo. Y sin Bacca en el campo, referente del ataque sevillista esta temporada, ese ‘todo’ no parecía suficiente. Hasta que el caprichoso dios del fútbol volvió a hacer de las suyas.
En el 94, con toda la grada valencianista buscando billete de avión para Turín, un balón metido a la desesperada en el área por el Sevilla lo acabó rematando Mbia a las redes. Un gol que hundía a su rival y permitía al Sevilla subirse in extremis a un tren del que había comprado el billete con mucha antelación y a punto estuvo de perderlo.
El Sevilla estará en la final de Turín del 14 de mayo donde se enfrentará al Benfica que logró empatar a cero a la Juventus haciendo válido el 2-1 de la ida.