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Iker Casillas parecía no querer despedirse ni terminar su adiós oficial

Salió sólo a despedirse del madridismo. Comenzó con un nudo en la garganta que le impidió comenzar a leer su discurso. Y cuando terminó hizo un amago de irse de la sala, pero al ver que la prensa no sabía que había terminado, dijo un definitivo ‘C´est fini’ y volvió a sentarse para terminar aplaudido por los periodistas que se encontraban en la rueda de prensa