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El 1 de julio de 2012, el día en que España entró en la historia del fútbol

La consecución de la Eurocopa de Polonia y Ucrania en 2012 por parte de la selección española cumple este sábado su quinto aniversario, un lustro ya del fin a la época más laureada del combinado nacional, que maravilló y enamoró al mundo del fútbol en un histórico ciclo de cuatro años grabado a fuego en la historia de este deporte.
Dos campeonatos de Europa y uno del mundo, de forma consecutiva, hito jamás conseguido por ninguna selección hasta aquel domingo 1 de julio en el Estadio Olímpico de Kiev, son el legado de una selección que, ideada por Luis Aragonés y perfeccionada por Vicente Del Bosque, marcó un estilo definido basado en el juego colectivo de posesión, bajo la batuta de jugadores creativos.
El 'Sabio de Hortaleza', pese al revés del Mundial de Alemania de 2006, se mantuvo en su puesto y pese a los problemas iniciales logró clasificar al equipo para una Eurocopa de Austria y Suiza que serviría de catapulta para una 'generación dorada'. La España del control y la posesión se quitó sus complejos y se coronó como campeona de Europa batiendo a Alemania en la final por 1-0, con gol de Fernando Torres.
Con la primera gran victoria para la selección en 44 años, 'El Sabio de Hortaleza' plantó las primeras semillas que Vicente Del Bosque haría florecer en su primera aventura como seleccionador nacional, tras su experiencia en Real Madrid y Besiktas. El salmantino hizo algún retoque, pero mantuvo la base introduciendo nuevas piezas como Sergio Busquets, Pedro Rodríguez o Jesús Navas.
El objetivo era brillar en el Mundial de Sudáfrica y pese a que las cosas se torcieron en el debut, históricamente complicado, a partir de ahí el equipo, a base de sufrimiento, creció. Suiza se impuso por 1-0 y creó dudas, pero los españoles se repusieron, salvaron la fase de grupos y en los cruces tiraron de solvencia defensiva, David Villa e Iker Casillas para eliminar a Portugal y Paraguay y superar por primera vez la barrera de los cuartos.
En semifinales, esperaba Alemania con ganas de revancha, pero el cabezazo de Carles Puyol dio el pase a la gran final donde esperaba una Holanda agazapada. La 'oranje' supo controlar a su rival y llevó el partido hasta una prórroga donde el gol de Andrés Iniesta entró en los anales de la historia del fútbol español.
España conseguía su primer Mundial y se consagraba como rival a batir por todo el mundo, con el objetivo final de conseguir un triplete jamás conseguido en la historia y que el combinado español firmaría en su participación en la Eurocopa de 2012 en Polonia y Ucrania.
INICIO DUBITATIVO, ENORME FINAL
Encuadrada en un complicado grupo junto a Italia, Croacia e Irlanda, el debut volvió a ser complicado y la 'Azzurra' llevó al límite a los de Del Bosque, que acertaron a salvar un empate a uno sin dejar su mejor imagen y con el debate sobre el '9' (Fernando Torres) o un 'falso 9' (Cesc) por la lesión de Villa.
Por otro lado, el seleccionador afianzaba el doble pivote protagonizado por Busquets y Xabi Alonso, dando libertad ofensiva a jugadores puramente creativos como Xavi Hernández, Andrés Iniesta y David Silva, mientras otros jugadores como Pedro, Cazorla, Navas o Llorente ejercían un papel de revulsivo.
El segundo partido fue más plácido y se saldó con una contundente victoria ante Irlanda (4-0), pero no evitaba el no fallar ante la competitiva y rocosa Croacia, con el riesgo de caer eliminada. En un partido trabado, un gol de Jesús Navas en el descuento acabó con la agonía y dio el pase a los cuartos de final.
Ahí, esperaba la física Francia de Laurent Blanc, que eligió jugar más precavida, pero que tampoco pudo con España. Dos goles de Xabi Alonso, el segundo de penalti, pusieron a rúbrica a un encuentro en el que los galos perdieron su identidad y sucumbieron al juego de posesión de la campeona del mundo.
Más complicadas fueron las semifinales ante la Portugal de Cristiano Ronaldo (0-0). La emoción y la tensión se apoderó de la voluntad de ambos equipos en un partido que no pasaría a la historia por su lucidez en el juego, en el que España no encontró la forma de crear problemas a su rival, que tampoco tuvo grandes ocasiones.
De este modo, una nueva tanda de penaltis se cruzaba en el destino de España. Xabi Alonso falló el primero, pero Casillas se lo detuvo a Joao Moutinho y luego el fallo de Bruno Alves facilitó las cosas con el acierto de Cesc en una tanda recordada por el penalti a lo 'Panenka' de Sergio Ramos.
El pase fue la antesala del mejor momento del equipo en la competición, de la excelencia, la mejor versión del equipo en la gran final. En el camino, se cruzaba de nuevo la Italia de Cesare Prandelli, otra vez peleando por un título y dispuesta a crear las mismas dificultades que en la fase de grupos.
Pero la tetracampeona del mundo fue esta vez desarbolada plenamente por una selección que recuperó su mejor nivel futbolístico en el momento adecuado en Kiev. Los goles de David Silva y Jordi Alba, una de las revelaciones del torneo, pusieron una ventaja de 2-0 que certificaron en la segunda mitad Fernando Torres y Juan Mata.
Una inapelable victoria que supuso el colofón al ciclo ganador más exitoso de la historia del fútbol. Circulación rápida, cambios de posición, dinamismo, fluidez... Todo tipo de calificativos para definir un estilo y un círculo grandioso que se cerró de la mejor forma posible.