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El Mirandés sale herido, pero no de muerte

leonescuatro.com

Los leones llegaron a Miranda de Ebro dispuestos a demostrar que los milagros no se dan todos los días. Y lo consiguieron, a medias. Durante 90 minutos tuvieron al Mirandés a un paso de la desolación, de la desesperanza y de la certeza de que hasta aquí habían llegado. Pero como 'cargarse' a tres primeras no puede ser casualidad, los de Carlos Pouso tuvieron el arrojo y el valor de lanzarse a por todas al final del partido para llevarse como premio un gol que devuelve la ilusión al equipo, y deja abierta la eliminatoria.

Muy pronto, quizá demasiado, se empezaba a venir abajo el sueño del Mirandés de hacer todavía más historia, si es que alguien puede decir que no la ha hecho ya. Muy pronto porque el Athletic llegaba con la lección aprendida, dispuesto a no darle a los de Carlos Pouso ni la más mínima opción. Apenas 25 minutos necesitó Llorente para convertir Anduva en un circo romano, soltarse la melena de león y merendarse de dos zarpazos al humilde conjunto de segunda B.
Con la herida abierta, y haciendo de la necesidad virtud, despertaron al partido los de Miranda y empezaron a mostrar un poco de eso que les ha llevado tan lejos. Pero el Athletic, con un Bielsa muy pendiente de que la euforia del marcador no se contagiara a sus jugadores, no iba a echarse a dormir en el cómodo colchón de dos goles de ventaja. Así, con unos arrebatados por el resultado y los otros controlando la pelota llegó el descanso. Como si no quedaran aún 135 minutos por delante enfrentaban los vestuarios los del Mirandés. Mirando al suelo y con la cara de quien despierta tras 15 horas de dulce sueño.
Lo que les dijera Carlos Pouso a los suyos en el descanso no lo sabemos, pero funcionó. Con el desparpajo de quien no tiene nada que perder los mirandeses se enfrentaron a los leones a cara descubierta. Por ahí vino el intercambio de contraataques en el que se convirtió el segundo tiempo. Sin embargo pasaba el tiempo y a pesar de las ocasiones no llegaba el gol. Con un paradón de Iraizoz en el minuto 74 empezaron a sospechar los locales que esta vez el dios del fútbol no había reservado para ellos ni un poquito de la suerte que hace tan solo una semana les había otorgado a raudales. Se equivocaban.
Algo que todo aficionado del Mirandés debe saber ya a estas alturas es que si te vas diez minutos antes te lo pierdes, si te vas cinco minutos antes te lo pierdes, y si te vas en el descuento... Pues eso, que en el 91, con el alinto del pitido final en el cogote y sin casi tiempo para nada más, Lambarri se sacó un nuevo milagro del sombrero para taponar la herida con el 1 - 2. Un gol que no sólo maquillaba el resultado, sino que devolvía a este humilde segunda B toda la fe que estaba apunto de perder. Tanto fue así, que hasta en el último suspiro la volvió a tener Lambari para hacer el empate. No pudo ser, su remate de cabeza se fue por el larguero, pero el fuego ya estaba prendido. Su gol vale, como mínimo, para viajar a Bilbao con todas las opciones abiertas, y quién sabe si para ganarse una plaza en la ansiada final.