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Adrián y diez más para golear y recuperar la confianza en el Atlético de Madrid

Una de las peores entradas de la temporada; una noche fría y lluviosa; el rival más complicado que visitaba el Manzanares esta temporada. Los tres ingredientes que necesitaba el Atlético de Madrid para firmar su mejor partido del curso.

Cuatro.com
Necesitaban tantas cosas los rojiblancos que tendríamos que emplear toda esta crónica para elaborar la lista: un goleador de referencia, confianza en la pegada, un buen resultado para despejar dudas… Todo esto se lo encontró el bueno de Manzano en el minuto 11.
Por entonces, ya había encontrado Adrián, que más que un tigre parece un lince, el camino de las redes hasta en dos ocasiones. Dos golazos que obligaban a plegar paraguas a los valientes que poblaban la grada y que ponían de nuevo al Atleti en el camino que cogió al comienzo de la temporada y del que no debió haberse desviado nunca.
No sería el Atleti fiel a su tradición, no obstante, sin servir algún que otro sobresalto al respetable. Se encargó Godín en el 22, regalándole un balón a Fabrini que, solo ante Courtois, sólo vio manoplas. Pocas más tendrían los italianos que, como castigo a la osadía de intentar aguar la fiesta rojiblanca, se llevaron el tercero (jugadón para enmarcar entre Diego, Adrián y Falcao), antes del descanso.
Con los deberos hechos, saltaban los de Manzano al segundo tiempo con una sola idea en la cabeza, no perderla. Y esto, que a priori no parece una cosa de tirabuzón, suele ser lo que más cuesta al equipo colchonero. Pero esta noche era especial hasta para romper las tradiciones. Como la de sufrir una pájara al comienzo de la segunda parte, que estaba instaurándose en costumbre esta temporada. Nada más lejos de la realidad. Sólo 22 minutos necesitó Falcao para aclararse la garganta y volver a rugir como el tigre que prometió ser, que demostró ser y que parecía convertido en gatito.
Con cuatro en el bolsillo, la clasificación para la siguiente ronda un poco más cerca y el pensamiento en el partido del domingo contra el Getafe, los de Manzano se dedicaron a mantener la pelota y dejar que corriera el tiempo. Y lo hicieron a la perfección. Así terminó un partido cuyo principal protagonista fue Adrián, con dos golazos y una asistencia, pero cuyo mayor beneficiado fue Manzano, que con esta goleada se asegura un poco más eso de comer turrones a la ribera del Manzanares.