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El Atlético extiende su dominio por Europa y golea al Hapoel de Tel Aviv

Los suplentes de Simeone no defraudan y cuajan un partido de diez contra un rival que nunca estuvo a la altura.

El Atlético de Madrid, líder de su grupo en la Europa Leegue, demuestra que tiene banquillo más allá del once titular.

Juanjo Palomo
Salió el Atlético con un once irreconocible, con ausencias como las de Filipe Luis, Juanfran, Arda Turan o Falcao. Ni la portería se salvó de larevolución con Courtois en el banquillo y un Asenjo, en su enésima resurrección, dispuesto a no dejar pasar otro tren más.
La última vez que el Atlético de Madrid defendía su condición de campéon arrancó perdiendo en Grecia y no superando ni la primera fase. No hace falta tirar de memoria. Fue hace dos años. No tiene pinta este Atlético de repetir esas ‘hazañas’, al menos por lo visto hasta ahora, tanto en Liga como en Europa.
Saltó al césped el once elegido por Simeone con ganas de seguir alargando esa sombra rojiblanca que en los últimos años se ha extendido por Europa. Por las bandas, territorio de Cisma y Silvio –dos de las principales novedades de inicio-, llegaron las primeras ocasiones del equipo español. Y llegaron porque los dos se aplicaron en sumar efectivos al ataque con innumerable subidas y porque con Falcao ausente, Diego Costa tiró de entrega para no dejar de ofrecerse en todo el primer tiempo.
Una tuvieron los israelíes en el 26, tras un centro desde la banda izquierda y un remate de Tamuz que no llegó a encontrar puerta. Dio la réplica el Atlético a los tres minutos con un tres para dos que Adrián no llegó a rematar.  Tal vez se echó en falta algo más de acierto del asturiano, a priori, el llamado a poner la calidad sobre la hierba de Tel Aviv sin Arda y sin Falcao en el cartel. No pasa nada. Si algo hay en este Atlético que huele muy bien es que cada vez se destapa uno. Hoy le tocó al Cebolla Rodríguez, que en el 37 se sacó un zurdazo desde la frontal para hacer el 0-1. Un gol como guinda a un buen trabajo del uruguayo en toda la primera mitad.
Sin tiempo para reaccionar, los israelíes se encontraron con una internada de Diego Costa en el área –previo robo de balón de Raúl García, recuperado para la causa-, que el brasileño aprovechó regateando al portero y rematando a placer para el 0-2. Cinco minutos de acelerón rojiblanco suficientes para enfrentar el túnel de vestuarios con partido y medio en el bolsillo.
Si en el primer tiempo no había puesto el Hapoel ni fútbol ni mordiente, en la reanudación saltaron dispuestos a entregar mucho de lo segundo… entendiendo que de lo otro andan escasos. Con tanto ímpetu salieron los locales que en apenas cinco minutos Shushan se llevó la primera amarilla del partido tras una dura entrada en la que mandó al suelo a Diego Costa y Mario Suárez. No le importó al Atlético que siguió como en el primer tiempo. Bien arropado atrás y muy concentrado en el centro del campo para robar balones que llevar a Adrián y Diego Costa. Y como ya hemos dicho que todos en este Atlético tienen hambre, no fue ni uno ni otro, sino Raúl García quien a la salida de un córner remató a placer en el punto de penalti el tercero y la sentencia. El navarro cuajaba así un partido de diez, tras haber sido el protagonista de los dos primeros tantos (robo en el 0-1 y robo y asistencia en el segundo).
Con el marcador tan de cara, llegaron los movimientos del banquillo. Salieron Koke, Juanfran y el canterano Saúl para dar descanso a Adrián, Cebolla Rodríguez y Diego Costa. No dio más de sí el viaje de turismo del Atlético de Madrid a Tierra Santa, de donde se trajo tres puntos y algo muchísimo más importante: una sensación de solidez que hace olvidar la pájara del domingo en el Calderón frente al Rayo. Si ya no había dudas de que este Atlético tiene equipo empieza despejarse la incertidumbre sobre si el banquillo será capaz de aguantar el ritmo que impongan los titulares.