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El Atlético de Madrid pierde y se queda 'congelado' en el segundo puesto de su grupo

Con el billete a dieciseisavos asegurado, los de Simeone saltaron al césped helado de Plisen con una doble misión: recuperar la imagen del equipo –deteriorada tras la derrota en el derbi-, y alzarse con la primera plaza del grupo. Para esto último, les valía el empate. Para lo primero, era necesario volver al estilo de principio de temporada, agresivo en la presión y con la pegada de Falcao. Ni lo uno ni lo otro lograron los rojiblancos, nuevamente con la ausencia del colombiano, y tendrán que conformarse con la segunda plaza de su grupo.

Desde el primer minuto salió con muchas ganas el Atlético, con Juanfran, Diego Costa y Miranda como únicos representantes del teórico once inicial. Con muchas ganas, sí, pero con menos abrigo del que se imponía con una temperatura de algunos grados bajo cero. Un abrigo que tiene nombre, apellidos y nacionalidad, colombiana, aunque Simeone se haya empeñado (él sabrá por qué) en desterrar al actual pichichi de su competición talismán.
Así, bien por el frío, bien por la falta de los Arda, Gabi o Falcao, el Atleti no fue capaz de crear peligro en toda la primera mitad, pese a tener la posesión de la pelota. Más fría aún si cabe se puso la tarde en el minuto 26, tras el gol de Prochazka de jugada ensayada, que otorgaba a los checos el primer puesto del grupo.
Sólo Diego Costa llevó peligro a la portería del Pilsen antes del descanso. Corría el 37 cuando, tras un buen pase entre líneas de Adrián –con más talento que en sus últimas actuaciones pero muy lejos aún de lo que se espera de él-, el brasileño se plantó delante del portero para entregarle la pelota en las manos cuando lo tenía todo para cruzarla. Sin más, los locales se marcharon al vestuario con más premio del merecido.
Al segundo tiempo llegó el Atleti como al primero: con posesión, ganas y más frío que el perro de un señorito. Uno cree que si el Cholo hubiera repartido guantes y calentadores a sus muchachos en lugar de dar la charla hubiera sido más efectivo. Sin ocasiones claras que llevarse a la boca, movió ficha el entrenador rojiblanco en el 58. Koke por Juanfran, que había vuelto a su tierra natal en el once inicial; el extremo derecho. Allí no supo ni por dónde le daba el aire, aunque sí encontró una tarjeta amarilla, argumento suficiente para convencer al Cholo de sacarlo del verde. Abrigo y a la caseta.
La entrada de Koke le dio algo calor al equipo. Y a los guantes del portero rival, que vio pasar muy cerca del larguero un disparo lejano del recién incorporado. Este leve aumento de la temperatura no fue suficiente, sin embargo, para crear ocasiones más claras. Incluso los locales tuvieron alguna llegada por banda que pudo terminar con las aspiraciones del Atleti mucho antes del 90.Y casi hubiera sido mejor, porque de ahí al pitido final lo único que el Atlético sacó en claro fue la expulsión de Diego Costa que propinó un cabezado a un jugador checo cumplido el tiempo reglamentario. Un gesto innecesario que dejará muy probablemente al equipo sin su delantero suplente para los próximos dos partidos en Europa.
Así terminó una actuación mediocre del actual campeón que debió haber hecho más (también en Tel Aviv), para asegurarse la primera plaza de uno de los grupos más asequibles de la actual edición. La única lectura positiva, la lenta pero constante mejora de Adrián, que ante el Pilsen se mostró activo y con ideas, aunque el resto del plantel no tuvo la cortersía de acompañarle.