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Costa quiere ser campeón a sangre y fuego

Diego Costa llegó a Getafe tras una breve lesión que le privó de estar en Champions en la eliminación del Barça. Pues bien, allí el brasileño demostró que es de esos jugadores que siempre están en todas, que no se borran. Le costó entrar en el área aunque lo peleó y un penalti le puso de nuevo el gol en los labios. Lo falló, con distracción impresentable de la grada azulona incluida. Apenas unos minutos encontró Costa el premio aunque a un precio carísimo. Un golpe brutal contra el poste hizo enmudecer a la hinchada atlética y al banquillo. Y las imágenes no ayudaron a inspirar tranquilidad. Con una feísima herida en la pierna en la parte alta de la tibia, tuvo que ser sustituido entre llantos y con las manos tapándose la cara. Casi una hora tardaría el club en despejar la incertidumbre e informar de que sólo hay que lamentar la herida y de que Costa podrá jugar el viernes contra el Elche.