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Winkler, autor de 'Hooligan': "No hay cada vez más violencia sino que la violencia que hay cada vez es peor"

El escritor alemán Philipp Winkler ha presentado en España su libro 'Hooligan', publicado por la editorial AdN Alianza de Novelas. "No hay cada vez más violencia sino que la violencia que hay cada vez es peor. No hay que echar toda la culpa de la violencia a los hooligans porque ellos también tienen reglas, sus relaciones interhumanas se ajustan a reglas", ha declarado Winkler en una entrevista concedida a Europa Press.
Para el autor, es necesario "educar en contra de la violencia" y trasladar a los niños que la violencia es algo "malo y equivocado" pero no decirles únicamente que la violencia "es mala", porque puede llevar a una "reacción contraria", sino "darles alternativas" como introducirles en ambientes en los que "exista comunicación sin violencia".
Sin embargo, esta educación a los niños se "ahoga" si los padres "son los primeros que van a pegarse" a los campos de fútbol en los que juegan sus hijos, un fenómeno que, según el escritor, también "existe en Alemania, especialmente en Berlín".
La novela, narrada en primera persona, cuenta la historia de Heiko, un chico con un padre alcohólico y una familia desestructurada que se involucra en peleas entre hinchas de equipos de fútbol en Alemania. "El libro responde a una cierta urgencia sobre un testimonio vital de nuestra época, es una historia que entra en las motivaciones de los hooligans, algo que un periódico no hace", ha comentado Winkler.
UNA NOVELA CON RASGOS AUTOBIOGRÁFICOS
El escritor alemán ha afirmado que en la historia "hay rasgos autobiográficos" que están "mucho más marcados" que en otras novelas, ya que se desarrolla en el lugar en el que nació y porque los personajes hablan con su mismo lenguaje. "En la obra hay hechos autobiográficos y otros que son totalmente ficticios", ha añadido.
El protagonista, según ha explicado Winkler, "necesita un lugar" y un sentido "casi metafísico", así como "una confirmación que no le ha proporcionado ni la familia, ni la escuela, ni el trabajo". Por ello, el autor ha señalado que Heiko "necesita respaldo" que "se lo da su tío" al introducirle en las peleas entre grupos de hooligans, por lo que este grupo se convierte en un "sustituto de la familia".
En el caso de los otros personajes, tienen unas vías de acceso al fenómeno del hooliganismo diferentes, por lo que el escritor alemán ha "intentado reflejar" los diferentes modos por los que uno puede llegar a ser hooligan. "Quiero apartarme del cliché de que todos los hooligans están en paro o son alcohólicos porque no sucede eso, sino que muchos tienen profesiones normales. He intentado estudiar esos motivos en las figuras de los amigos de Heiko", ha precisado.
A MUCHOS HOOLIGANS "NO LES FALTA DE NADA"
En este sentido, Winkler ha asegurado que "no siempre hay una carencia o una carga previa", ya que en "muchos casos" a los hooligans "no les falta de nada" porque tienen "una familia que funciona" y un "buen trabajo", y se introducen en ese grupo porque "les gusta" o porque "su forma de ser tiende a los competitivo y a lo deportivo". "Cada caso particular es distinto y se debe abordar como tal", ha dicho.
Ante la pregunta de por qué hay una violencia en el fútbol que no se da en otros deportes, el escritor ha respondido que "en el fondo" desconoce la razón de que haya "más violencia" en el fútbol, pero, a su juicio, puede ser porque se trata del deporte "número uno" y por ello "la sociedad está penetrada" por él.
Por otro lado, ha destacado que, aunque "no es el tema principal", se aborda "la relación de los hooligans con el nazismo y las ideologías políticas", ya que es algo que "tenía que tratarse" porque "es inevitable". "Temía que si abordaba de lleno el tema político se apoderaría del conjunto de la novela y se convertiría en el tema principal. Eso no lo quería en ningún momento, quería incidir en los temas personales", ha concretado.
ALGUNOS NO VAN AL ESTADIO
Respecto a la influencia que ejercen los hooligans sobre los jugadores de fútbol, Winkler ha afirmado que "no suelen" ejercer dicha presión, aunque "siempre hay unos cuantos idiotas", porque son un "ambiente cerrado" que "no quiere influir sobre otros" y que algunos "ni van al estadio".
Sin embargo, el autor de 'Hooligan' ha resaltado que "existen casos" en los que sí se ha visto esta presión, como un caso en el que el capitán de un equipo de Marburgo (Alemania) tuvo que irse "incluso de la ciudad" porque había personas que "le esperaban en la puerta de su casa" y le hacían "la vida imposible"; y otro que sucedió en Dresde (Alemania), donde un grupo de aficionados "llegaron a asaltar" el entrenamiento del equipo "armados de palos y bates de béisbol".
Por último, ha lamentado que en Rusia el problema de la violencia se esté "agravando" al haber "una profesionalización de los hooligans", ya que hay personas que "no tienen trabajo porque quieren ser hooligans y no al revés". "Son gente que incluso son ascetas porque se preparan con todas sus fuerzas para ser hooligans. Renuncian a su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a ello", ha concluido.