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El linier intentó calmar a los padres antes de su vergonzosa pelea en Canarias

El linier, que arbitraba el encuentro de juveniles en Canarias donde dos padres protagonizaron una batalla campal, advirtió e intentó calmar a los hombres en varias ocasiones ante la acalorada discusión que tenía junto a la banda del campo. Mauricio M., uno de los protagonistas, ha dado su versión de los hechos: "Nuestra pelea no tuvo nada que ver con el fútbol". El otro agresor puede perder un ojo como consecuencia de las lesiones.

"Traté de calmarme. Incluso el juez de línea que estaba por esa banda se percató de todo y me dijo que no entrara al trapo con el otro padre. Pero en un momento dado perdí los nervios". Son las palabras de Mauricio M. al diario 'Canarias7' para narrar como uno de los árbitros del partido de juveniles calmar y evitar la vergonzosa batalla campal entre dos padres.
Uno de los agredidos se encuentra hospitalizado en el Hospital Insular y tras ser sometido a una primera operación corre el riesgo de perder un ojo. Mauricio M., el otro agresor, será detenido acusado de un delito de lesiones.
"Trataron de darme un cabezazo que me provocó un golpe en el tabique nasal y en un pómulo, como acredita un parte médico, y ahí se me fue todo de las manos" ha puntualizado. El agresor ha asegurado que "me siento muy arrepentido de lo sucedido. Ojalá que nunca hubiera pasado. Fueron unos segundos fuera de control que debo asumir como un hombre".