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El Real Madrid finaliza ilusionado un 2016 que comenzó decepcionado

El Real Madrid cerró este domingo su 2016 deportivo del mejor modo posible, conquistando su segundo Mundial de Clubes y su tercer título, algo bastante 'inesperado' en el inicio del año, marcado por la destitución de Rafa Benítez y la llegada del inexperto Zinédine Zidane, que no solo resucitó al equipo, sino que le dio, lo más importante, trofeos.
Hace más de once meses, el club madridista sufría una nueva convulsión. Después de poner fin a la época de Carlo Ancelotti tras sólo dos campañas y pese a que el italiano había logrado la 'Décima' en la primera, la ausencia de títulos tampoco fue benévola con el de Reggiolo y hubo un nuevo cambio de rumbo, con la llegada de Rafa Benítez.
Pero el madrileño apenas resistió la exigencia y la casi continua crítica desde antes casi de que aterrizara. Poco más de seis meses pudo trabajar en la entidad y el pasado 4 de enero tras empatar en Mestalla un día antes, Florentino Pérez le comunicaba su destitución y el ascenso de Zidane desde el filial de la Segunda 'B' era la solución.
El aura que rodeaba al francés, héroe con su volea para dar la 'Novena' en 2002, levantaba el esperado efecto de la ilusión en la afición, que esperaba que su equipo, a cuatro puntos del Atlético y a dos provisionales del FC Barcelona, que le había goleado en el Clásico por 0-4, remontase en la tabla, sin perder de vista la Liga de Campeones, con un primer cruce asequible ante la Roma. La Copa del Rey ya estaba en el olvido por el error con Denis Cheryshev.
Diez goles en sus dos primeros partidos ante Deportivo y Sporting fueron la carta de presentación de 'Zizou', que pronto se encontró con problemas de antaño. El Real Madrid empezó a tropezar a domicilio y la derrota en casa en su primer partido de real exigencia, el derbi ante el Atlético de Madrid, le dejaban fuera de la pelea liguera, a 12 puntos de un Barça imparable entonces. Las primeras dudas sobre su preparación para dirigir al conjunto madridista comenzaban a aflorar.
El equipo blanco superó sin demasiada solidez su primer cruce en la 'Champions' y el sorteo le fue favorable con otra eliminatoria de cuartos en teoría muy accesible frente al Wolfsburgo alemán, pero una mala noche en la ida en el Volkswagen Arena (2-0) le obligó a la remontada. La derrota además llegó cuando había sido capaz de ganar el Clásico en el Camp Nou con diez jugadores (1-2), pero desde entonces nadie más ha sido capaz de ganarle.
Y todo cambió entonces. El Real Madrid ganó sus últimos doce partidos ligueros y el bajón azulgrana le permitió pelear por el título de LaLiga hasta la última jornada, una situación impensable en febrero. En la Liga de Campeones, Cristiano remontó al Wolfsburgo y el diez veces campeón de Europa también tiró de racha para eliminar al Manchester City y citarse con el Atlético de Madrid en la final de San Siro. Los penaltis le dieron su primer título, la 'Undécima' y salvar a lo grande la temporada.
El conjunto madridista continuó en su buena racha al inicio de la siguiente y levantó la Supercopa de Europa, batiendo al Sevilla tras una prórroga y sin jugar con la 'BBC'. Los títulos avalaban el trabajo de Zidane y el inicio liguero lo continuó antes de que volviesen las dudas con la racha de empates consecutivos. Pero siete triunfos seguidos y un empate 'in extremis' en el Clásico le encumbraron al líderato, mientras que en la 'Champions', pese a no ofrecer demasiada solidez y complicarse la vida con otra mala noche en Varsovia, logró el billete para octavos, aunque con el peaje de hacerlo como segundo de grupo.
La siguiente cita era en Japón y en el Mundial de Clubes. El Real Madrid no falló, aunque tampoco lo hizo deslumbrando ni en las semifinales ante el América ni tampoco en la final ante el modesto Kashima. Sin embargo, concluyó su año con un tercer trofeo y con 37 partidos invictos, a dos de la mejor racha de la historia del fútbol español en poder del Barcelona de Luis Enrique del año pasado, el mejor impulso para comenzar un duro 2017. Carlo Ancelotti afrontó el 2015 con 22 partidos ganados consecutivos y el Mundial de Clubes, pero a partir de ahí comenzó la cuesta abajo hacia la sequía, aviso para el sobrio Zidane.