récords, anécdotas y mitos
30/08/2011
Todo comenzó el 3 de junio de 1950 cuando los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal coronaron por primera vez una montaña de más de 8000 metros.
Annapurna, uno de los 14 ochomiles
LAURA VILA
La lista de mitos, récords y anécdotas que hoy en día se ocultan en cada rincón de los picos más altos de la Tierra comenzó el 3 de junio de 1950, cuando los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal coronaron por primera vez una montaña de más de 8000 metros. Fue el Annapurna.
Los peligros de los ochomiles
Esta pareja de franceses tiene un especial mérito porque, a pesar de que el primer ochomil conquistado por el hombre es uno de los ‘más bajos’ (8.091 metros), y es, además, el más peligroso de todos. El Annapurna posee el dudoso honor de contar con el mayor número de muertes, cuatro de cada diez alpinistas que se enfrentan a sus laderas no consiguen regresar. En su historia negra encontramos, de hecho, la muerte de dos grandes alpinistas españoles: Iñaki Ochoa en 2008, y Tolo Calafat en abril de 2010. El Nanga Parbat y el K2 con un 25% de mortalidad siguen al temido Annapurna, y el Cho Oyu es, por el contrario, el más accesible de todos con un 2% de mortalidad.
Reinhold Messner, una leyenda
Actualmente son 24 los valientes que han culminado con éxito la gesta de conquistar los catorce puntos más altos del planeta. A la cabeza de la lista se encuentra el italiano Reinhold Messner. Sin botas gore-tex ni tiendas híper ligeras a la espalda, el italiano fue el primero en coronar las catorce cimas en 1986, una gesta que comenzaba en 1970 no exenta de polémica. La pérdida de su hermano Günter en el intento de su primer ochomil, el Nanga Parbat, supondría una pesada carga durante el resto de su carrera cuando muchos le acusaron de haberle abandonado a su suerte. El italiano siempre defendió su versión y hasta que en 2005 no se encontraran los restos del cuerpo de Günter, el alpinista no pudo disfrutar plenamente del reconocimiento que merecía.
Los españoles en el Himalaya
Los españoles en terreno himalayista se encuentran en un puesto privilegiado, y es que sólo Italia, Polonia y Corea del Sur tiene tantos conquistadores en la lista de los catorce ochomiles como España. Juanito Oiarzabal abrió la senda en 1999 siendo el sexto hombre en coronar las catorce cimas. Tres años después, en 2002, Alberto Iñurrategui se convertía en el décimo en lograrlo, y Edurne Pasabán sería la vigésimo primera en la lista.
Aunque éste sea un deporte tradicionalmente masculino, hace tiempo que las mujeres han empezado a dejar sus huellas sobre las cimas. Tras confirmarse que la coreana Oh Eun-Sun no ascendió el Kanchenjunga, a Edurne Pasabán nadie podrá quitarle el título oficial de ser la primera mujer en ascender los 14 ochomiles, hazaña conseguida el 17 de mayo de 2010. Sin embargo, la austríaca Gerlinde Kaltenbrunner pasará a la historia por haberlo hecho sin oxígeno y sin porteadores de altura, reto logrado el 23 de agosto de 2011.
¿Por qué escalar montañas?
Cuando uno se encuentra a más de ochomil metros sobre el nivel del mar, no son muchos los testigos que puedan verificar lo que más tarde se contará en el campo base. Es por eso que la ética en la montaña, la fidelidad a lo que uno logra, es una de las bases del alpinismo.
Sea como sea, muchos opinan que la competición en la montaña, la voluntad de copar las listas de ‘los primero que…’, desvirtúa la naturaleza de este deporte en el que, aunque pueda parecer lo contrario, ascender no lo es todo. Se trata de cómo subir, no de subir a cualquier precio.
Tal vez, la mejor razón para ascender una cumbre sea la que dio Lionel Terray, el primero en conquistar el Makalu en 1955. Cuando se le preguntó por enésima vez por qué subir montañas, Lionel simplemente respondió “Porque están ahí”.
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