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El Submarino ya está en dieciseisavos

El Villarreal llega a los dieciseisavosCuatro
Hay muchos caminos para llegar a la victoria, pero sin duda alguna el que escoge en cada partido el Villarreal es uno de los mejores. Porque los de Garrido volvieron a firmar un encuentro sobresaliente, a la altura de lo que había en juego: seguir vivos en la Europa League. Les costó arrancar un cuarto de hora, pero cuando los amarillos se pusieron en marcha arrollaron a un Dinamo de Zagreb al que le tenían ganas. Buen fútbol, ocasiones, un penalti fallado por Senna en el 86' y goles. Al final, sólo tres. Incluso pocos para un Submarino que rubricó su mejor partido en Europa para hacerse con tres puntos que, gracias al empate del Paok ante el Brujas, le da el pase a los dieciseisavos de final. En la última jornada se jugará en Brujas ante el colista del grupo acabar como líder. Con prolongar el fútbol exquisito de anoche debería ser suficiente para salvar el honor español tras una jornada nefasta.
No era un partido más. Y se notó desde el pitido inicial. El problema es que el Villarreal no se esperaba un Dinamo de Zagreb que saliera a tutearle. Porque, incluso, el equipo croata fue el que tuvo el control y las ocasiones en el primer cuarto de hora. Al Submarino le costó espabilar y por el camino casi se encuentra con algún gol en contra. Sólo la incompresible falta de puntería visitante y la fortuna permitieron mantener el 0-0 en esos primeros 15 minutos. Avisó Ibáñez con un remate de cabeza a placer en el que no conectó con fuerza; Tonel dejó a los aficionados amarillos con el corazón en un puño con un remate que desvió Bruno y que, con Diego López batido, repelió el palo; pero lo 'gordo' llegó en el 14', cuando Beciraj hizo lo que parecía imposible: errar debajo de la portería un remate a placer que Diego López, casi ya sin esperarlo, todavía tuvo tiempo de despejar. Fueron tres avisos muy serios prueba de la entereza con la que había arrancado un Dinamo que parecía tener la fórmula para ahogar la creación amarilla.
Pero a este Submarino se le puede contener durante un cuarto de hora; hacerlo más tiempo se antoja misión imposible. Y así fue. Porque la maquinaria de los de Garrido empezó a carburar, siempre con Cazorla y Rossi a la cabeza. Pero fue Marco Ruben el que apareció de forma determinante. Ante el Paok firmó el gol de la victoria; anoche provocó el penalti que supuso el 1-0. Además, con mucha picardía. Una pena máxima que aprovechó Rossi.
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