Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Soldado allana el camino

Aduritz, delantero del Valnecia, en el partido de ayer contra el Glasgow Rangers en ChampionsCuatro
Roberto Soldado ejerció de ariete, su pegada desmoronó la muralla del Rangers, pero él fue sólo la punta de lanza de un bloque irreconocible, por lo positivo, si lo comparamos con el de las dos últimas semanas. El Valencia resucitó anoche, señal de que no estaba tan muerto, y lo hizo en el marcador y en el juego porque sus piezas encajaron a la perfección. Emery dio con la tecla correcta y todo el engranaje funcionó con maestría para anotarse un encuentro áspero que terminó siendo plácido por el esfuerzo de todos sí, pero gracias al killer Soldado, que necesitaba una noche así, como todo su equipo.
Reválida superada, pues, y vuelta al camino correcto. En la Champions, el Valencia ya depende de sí mismo y, en la vida, los ches ya tienen un esquema que seguir, un patrón que copiar porque funciona, con dos puntas y con Mata libre, que es cómo más luce. Eso y una columna vertebral de veteranía y galones: César, Navarro, Ricardo, Costa, Joaquín, Albelda... son tipos que no se arrugan cuando vienen mal dadas. Gente en la que confiar.
Lo bueno de tener a este Rangers enfrente era que sabías a lo que te enfrentabas. Así que al Valencia empezó a amasar el balón en busca de huecos en el muro escocés y salió armado de paciencia. Emery no desestimó ninguna puerta de ingreso: por la derecha Joaquín era el único que apelaba al uno contra uno. Por la izquierda, a Mathieu le liberaron su carril para que martilleara con sus subidas y, por detrás de los puntas, Mata abandonaba el interior zurdo para sorprender apareciendo con libertad por cualquier resquicio que encontrara.
Más en As.com