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El Sevilla se queda sin Champions League

El Sevilla, cabizbajoCUATRO
Envejecido, cae de la Champions a la Europa League
El Pizjuán no escuchará más el himno de la Champions este año. Su caída, con estrépito además, tiene mensaje: el Sevilla se ha quitado una estrella de su traje de grande. Baja un escalón, pierde galones. Anoche, en la sauna del Pizjuán, cosechó seguramente la derrota más dura en los últimos años. Acostumbrado a cumplir con disciplina prusiana sus objetivos, se estrelló delante de un buen equipo, el Sporting de Braga, que atrapó el sueño de su vida y enseñó las miserias de un equipo más envejecido y previsible de lo que han dicho sus resultados en los últimos años.
El Sevilla no ha terminado de renovarse en los últimos años. Su mejor generación (Palop, Renato, Escudé, Kanouté) se hace mayor. Y aunque su grandeza le permite resistirse, empieza a caer por su peso que el equipo ha perdido la estrella que le acompañó durante años. Jiménez vivió tres años en el disparadero. Álvarez, con un entorno más amable, se ha estrellado en los primeros cuatro partidos de su primera temporada completa. El Sevilla ha encajado ocho goles en dos partidos y transmite una fragilidad de miedo. A la orquesta le falta director. Manzano...
El resultado fue el desenlace de la previa que manda al Sevilla al infierno de la Europa League, una competición menor que tal vez sea su sitio a día de hoy. Porque anoche el Sevilla no demostró merecer ser un equipo de Champions. Roto desde el principio, sólo aguantó durante media hora prometedora y se derrumbó.
Matheus, que en la ida no había dejado ninguna pista de grandeza a pesar del gol, jugó un partido memorable. Destrozó el eje Fazio-Escudé y, además de fabricar un par de oportunidades, marcó el 0-1. Un gol en el que a Palop se le apareció el fantasma de Honda. Su rostro, desencajado, era la imagen del Sevilla, otra vez superado por el acontecimiento. El gol terminó de desarmar al Sevilla, que se fue al descanso pensando que le hacían falta tres milagros: el de Puerta, el de Palop y el de Rodri en Almería. Parecía demasiado. Álvarez, además, se encontró enfrente con un entrenador prometedor. Domingos, delantero del Oporto de los noventa que dirigía el tándem Robson-Mourinho, debió tomar buenos apuntes. El. Sporting de Braga dejó un magnífico sello de equipo ambicioso. Con 0-1, Domingos quitó a Luis Aguiar (centrocampista) e introdujo a Lima (mediapunta). Su osado cambio tuvo premio: un hat-trick que mandó a la lona al Sevilla. Un KO durísimo. El tercero de un equipo español en una previa. Y una conclusión devastadora: al Sevilla le ha alcanzado el tiempo y ha agotado la ilusión. Su ventaja respecto a otros modelos es sencilla: reinventarse desde las alturas es posible. Pero los galones no se regalan.