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El Sevilla se proclama campeón y deja al Atleti sin doblete

Palop recibió el trofeo con la camiseta de su inolvidable número 16. Capel y un enorme Navas, goleadores. El Atlético, digno finalista sin remate
Ganó el sombrero en el campo que se estrenó, igual estaba escrito... Porque fue en el Camp Nou, una fría noche de enero, la de Reyes creo recordar, cuando el presidente José María del Nido apareció tocado con esa prenda que es ya un emblema sevillista. La noche que el Sevilla ganó al Barça (1-2) su primer partido de esta Copa que acabó levantando anoche entre el delirio de sus 32.000 acompañantes. Ganó el sombrero. Sin discusión. Quizá, o sin quizá, por una diferencia mayor de la que hubo en el juego. El 0-1 reflejaba mejor lo que había sido la final, que nunca le hizo un guiño al Atlético. No estés triste, viejo Atleti: caíste con honor y fuiste un señor finalista. Pero el gol de Capel, capelo, sombrero, sólo a los cuatro minutos de iniciarse las hostilidades fue seguramente más que un gol: marcó la línea de lo que iba a ser esta final intensa, disputada, emotiva, la final del sombrero y con todas las de la ley, que echó el cerrojo a una temporada llena de emociones y que nos deja, entre otras sensaciones, la vuelta a la senda de los títulos de los finalistas: el Atlético lo consiguió en Europa y el Sevilla, aquí. ¿A que lo hubiéseis firmado hace un par de meses? Pues eso. Reparto de títulos, ¡viva la alegría!