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Ricky y Navarro cuelan al Barça en la Final Four

Ricky Rubio dominó el encuentro y Navarro exhibió otra vez una muñeca de seda. El Regal Barcelona logra el billete para París en el cuarto duelo de este playoff (3-1). Será su undécima Final Four, mientras que el Madrid suma ya 14 años sin clasificarse.
Ya la cuarta noche apareció el mesías, apareció Ricky Rubio, y coló al Regal Barcelona en la Final Four de París. Timorato hasta ayer, incluso a la sombra de Prigioni, el niño de oro atrapó su ocasión. Apoyado por Navarro y por un bloque soberbio dio la puntilla al Madrid. Primero ejerció de martillo pilón: leía el juego y forzaba la falta, así hasta nueve veces (8/8 tiros libres al descanso). Para el final dejó la estocada mortal: un triple casi definitivo a menos de dos minutos de la bocina, aunque con falta previa sobre Jaric no pitada (75-82). La Bomba, otra vez con muñeca de seda (8/12), hizo de escudero de lujo. Tanto monta, monta tanto. El Barça es el mejor del continente sin discusión y enfila hacia su segunda Euroliga. ¿Le parará alguien?
Enfrente un Madrid grande también, sí; pero inferior al ogro azulgrana, como todos fuera de la NBA. En realidad los de Messina habían perdido la carrera hace tres semanas ante el Maccabi. Ahí estaba el regreso al podio 14 años después de su última presencia en una final a cuatro. Los blancos llevan tres décadas alejados como norma de la élite: sólo un subcampeonato (1985) y un título (1995). Esa es la áspera realidad. Lo demás, tópicos de grandeza que se pierden en el aire. A la primera, Messina tampoco ha devuelto la gloria. No debe sorprender; los proyectos necesitan tiempo y recursos. Él tendrá lo uno y lo otro. Quedará añadir criterio y trabajo.
Pese al poder hercúleo del Barça, el Madrid tocó el triunfo. Se le escapó por detalles: uno a uno, montaña insalvable. Siempre a remolque desde el segundo cuarto, sufriendo con las pérdidas y rehaciéndose en el rebote, con Reyes luchando hasta la extenuación tras los fogonazos de Garbajosa. Con Velickovic­ recuperado para la causa de alero alto, aunque con Tomic controlado (le costaba recibir). Con Llull de líder ofensivo e incapaz de parar a Navarro, eliminado en el intento. En esa tarea utópica Hansen fue el mejor. Vistalegre clamó contra los árbitros. Mucho Barça.