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El Real Madrid golea y avisa a Europa

Goleada ante un rival animoso y un árbitro muy casero. Cristiano marcó dos veces de falta. Guti culminó la goleada con una vaselina exquisita
El marcador no miente. Al contrario, lo explica todo. Por los goles podemos deducir la fortaleza de un equipo y la debilidad del otro, las rendijas del fuerte y las luces del débil. Lo que señala el marcador va a misa: el Madrid mereció los cinco goles y eso es mucho decir para un equipo que rinde visita en Champions, poco importa que juegue en Zúrich o en Nicosia. Del mismo modo, tampoco niego los goles recibidos: es posible que la distracción en la segunda parte mereciera ese castigo, aunque el penalti fuera imaginado y el árbitro tan casero que parecía anfitrión (seis tarjetas contra el Madrid).
Lo sucedido ayer no tiene nada de casualidad. Es la presentación en Europa de un equipo que se intuía formidable y ahora ya se sabe que lo es. De una forma particular, lo advierto. El Madrid juega bien pero sin repartir caramelos. Y el juego se añade a su proverbial pegada elevando el conjunto. Aunque hace varios años que el equipo tiene dinamita, sólo ahora ha recuperado la capacidad de mando, el deseo de dominar, de conquistar.