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Primer tropiezo madridista ante un Sevilla muy combativo

Navas superó por completo a Marcelo y marcó el primero. Los de Pellegrini reaccionaron con casta, pero no bastó. Renato sentenció en un fallo defensivo
El Sevilla es un equipo extraordinario, de los mejores de Europa y más allá. Y no pretendo descubrir nada. Lo señalo, simplemente, para fijar el escenario del análisis. Escenario, por cierto, que anoche rugía, el Pizjuán. Allí cayó el Madrid sin ninguna deshonra, vaya esto en su descargo, aunque con demasiados errores, y apúntese la crítica en el debe del entrenador y de varios futbolistas que por aquí irán apareciendo.
Con el Sevilla la originalidad es imposible. Ya sabemos que su problema no es la intensidad. A máxima temperatura y encendido por su estadio, el equipo resulta casi inabordable, porque abrasa. Sin embargo, conocida su fortaleza, el Madrid hizo poco por interrumpir sus caminos. Planteó una lucha honorable, chocando pecho contra pecho, pero no aportó soluciones tácticas que compensaran el fuego local. O dicho de otro modo: ignorados los puntos fuertes del rival, Pellegrini obvió los puntos débiles de su propio equipo. Puesto sobre el césped: Marcelo sobre Navas, un lateral con escasa tensión defensiva contra el extremo más afilado de la Liga.