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Nadal se olvida de sus molestias y vuelve a ser el de siempre

En el primer partido del US Open, el manacorí pasó por encima del fancés Gasquet y reconoce sentirse físicamente como nuevo.
Recientemente, la imagen de la máquina de destrucción que asombró al mundo hasta Roland Garros 2009 nos ha ido llegando como a través de un vidrio empañado. Pero el Nadal que ayer arrolló a Richard Gasquet en el coliseo azulado de la Ashe parece empezar a brillar con algunos de sus tonos preferidos. Nada de grises: amarillo fuerte, piernas rocosas, bronceadas, golpes que retumban como pinceladas con paleta de plomo
En 101 minutos, y con trazos severos (6-2, 6-2, 6-3), Nadal se deshizo de Gasquet con su habitual consistencia. No abrió a Gasquet una sola ocasión de break. Y guió al francés hacia un cadalso de 40 errores no forzados. Sin ritmo, y con ese revés de seda fina, este Gasquet no es más que un aperitivo para este Nadal.
Así irrumpe Nadal en la segunda ronda, donde mañana le aguarda Kiefer, al que ha ganado cuatro veces de cuatro y sin ceder un set. Queda poquito para reconocer la imagen verdadera de Nadal: que puede ser algo terrible. Para el resto, claro.
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