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El Madrid golea al Marsella, pese a una mala primera parte

Cristiano Ronaldo fue el protagonista del encuentro ante el Olympique de Marsella, abrió y cerró la cuenta de goles del equipo, aunque costó algo más de lo que se esperaba
El Madrid continúa improvisando, pero gana por tres, cuatro o cinco y, aunque le cuesta domar los partidos, siempre le sobran minutos para pensar en la cena, ayer más de 20. Hay que reconocer el defecto sin negar el mérito. Falta juego, no hay duda. Sin embargo rebosa la fortaleza, el gol. Tal vez esto que vemos ya sea un estilo. Chocar contra el rival hasta que ceda uno. Y, de momento, ceden los otros, primero dignamente y al rato hechos jirones. Digan a esos muertos que el Madrid no juega a nada.
Sigue sin ser excusa, pero ayuda a explicar el panorama. En ese chocar de pechos se pasó la primera parte: el Madrid sin entender y el Olympique lanzando un asalto en cada robo de balón, y hubo unos cuantos. Ni Gago ni Xabi sostuvieron el mediocampo, y si excluimos a Guti de la crítica es porque la fontanería correspondía a otros.
Cristiano se cansó y comenzó a tirar de lejos. Con dos disparos desencuadernó a Mandanda, que despejó con sofoco. Aquello inquietó al Olympique y en los últimos minutos perdió el tono. Entonces apareció Benzema: primero con una chilena que voló alta y después con un mano a mano que le ganó el portero.
En apenas seis minutos, el Madrid había ventilado el partido. Y pudo haber marcado más goles de acertar Higuaín. Del Olympique, ni rastro. Sí, díganle a ese fantasma que el Madrid no juega a nada.
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