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Llorente reabre la herida atlética

El Villarreal hizo justicia en el 91'. Simao marcó el 1-0 y Fuster igualó tras el descanso. Asenjo evitó un mayor daño. Bronca del Calderón a palco y equipo
A los siete minutos, el Calderón ya soñaba con que llegara el final, no tanto por mantener el empate como por ahorrarse congelarse de frío presenciando el nuevo papelón de su Atlético, que se veía venir y vino. En esos escasos 420 segundos, David Fuster, un desconocido para la mayoría hasta ayer, había dejado su tarjeta de visita con tres ocasiones clarísimas, que un inspirado Asenjo logró desbaratar. Los de Quique saltaron al campo derrotados, como si asumieran que la baja definitiva de Kun les convertía en víctimas seguras. Y así fue.
Eso sí, como tantas veces, la derrota le llegó al Atleti de la manera más dolorosa posible. Llorente logró el 1-2 cuando menos apretaba el Villarreal, ya en el último instante, como les sucedió a los rojiblancos ante Almería, Mallorca y Depor. El Atleti es la peor novela posible: mal principio, desarrollo irregular y final previsible. Pero más allá del momento del gol, ganó el que más méritos hizo. El Villarreal marcó la pauta desde el inicio, tocando y moviéndose, presionando fuerte, recuperando rápido y avanzando con precisión cirujana. Al frente de las operaciones, un enorme Senna, más centrocampista que cualquiera de los que ha vestido la rojiblanca casi desde los tiempos de Pantic.