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Kun Agüero pone los destellos frente al Panathinaikos

Agüero selló el pase con un gran gol. Un tanto en propia puerta a los 3' hundió al Panathinaikos. El Atleti dominó sin apretar. Asenjo volvió a lucirse
Todos buscamos y admiramos a gente así. Esa persona que alegra cualquier reunión, que estás deseando que aparezca en la fiesta porque sabes que nunca falla, que hace tu vida mejor. El Atleti, afortunado como pocos, tiene a Agüero, una garantía de espectáculo. El partido que dio acceso definitivo a la Champions de verdad olía a trámite olvidable, sentenciado tras el tempranero gol en propia puerta de Vyntra. El Calderón bostezaba insistentemente e, incluso, silbaba de vez en cuando para salir del sopor. Y entonces apareció Agüero para dar color a la noche. Como tantas veces antes y muchas más por llegar.
Kun recibió un balón sin gran futuro, rodeado por Gilberto y Darlas, que intentaron hacer un bocadillo de Agüero, pero acabaron recordándome el refranero: pan con pan, comida de tontos. Porque, de una tarascada que habría derribado a un caballo, el argentino salió como una bala, sin inmutarse, para escaparse en velocidad de Vyntra como un Bolt pequeñito. Su malintencionado remate con la zurda acabó con la oposición de Galinovic, que tampoco fue mucha, todo hay que decirlo. Golazo y jolgorio.