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Infructuosa superioridad ché

La superioridad ché no tuvo como premio la victoriaCuatro
Tanta tensión previa al primer acto de esta duelo vecinal se tradujo en una batalla de pizarras en la que Emery superó a Garrido, aunque su retoque táctico no se tradujese en una merecida ventaja en el marcador. Al menos, el Valencia logró un objetivo, el de no encajar ningún tanto, con lo que llegará a El Madrigal con cierta ventaja sobre un Villarreal que anoche mostró su versión reducida y que lo confía todo a su excelente rendimiento en casa, donde lo ha ganado todo... menos justo el partido liguero ante el Valencia. La vuelta promete y mucho.
Muchos cero a cero son sinónimo de empate a nada, pero el de anoche no fue el caso. Hubo de todo, de casi todo porque faltó el gol, pero el duelo fue para desmenuzarlo. De entrada Unai apostó por el 3-4-3 que ya le funcionó en El Madrigal y volvió a acertar. En el fondo era lo lógico: mismo rival, misma solución. Esta vez, los suyos no se desfondaron, aguantaron el grado de intensidad que el técnico les pide y por eso fueron mejor de principio a fin. Ganaron en posesión, en llegadas y en tener las ideas muy claras. Otra cosa es que guste más o menos, pero anoche el Valencia gustó, porque dio la cara y superó a un rival al que se le tenían ganas y temor.
Por su parte, el Villarreal también fue lógico al intentar hacer lo que siempre hace y casi siempre le funciona. ¿Para qué cambiar si la temporada está siendo para enmarcar? Garrido apostó por la vertiente más ofensiva de su once, con Bruno y Borja en el doble pivote, jugando sin la red de Marcos Senna. Pero la partida la ganó el músculo a la imaginación y los chés ahogaron sus estéticas intenciones. Aún así, el Submarino tuvo la ocasión más clara de la noche, pero Guaita se sumó al excelente trabajo defensivo de sus compañeros y frenó al brasileño. Eso sí, el Villarreal demostró que también sabe sufrir, que le pueden superar pero no se descompone y que, como hizo en Brujas, también maneja otros valores tan importantes como la calidad y el juego combinativo, hablamos de sacrificio, solidaridad, esfuerzo y pelea, lo que dibuja un escenario magnífico para el encuentro de vuelta.
En una eliminatoria tan pareja, el desenlace se planteó a cuatro cuartos, como en el basket, y el primero se lo anotó el Valencia a los puntos. En los primeros 45 minutos el duelo estuvo encorsetado pero los locales estuvieron más cerca del gol que un Villarreal que nunca estuvo cómodo. Emery logró arrebatarle la pelota al Submarino poblando la medular y presionando con fe. Aún así, cuando los de Garrido lograban conectar tres pases y buscaban la espalda de la zaga ché creaban peligro, pero el asistente desbarató dos claras ocasiones visitantes señalando fueras de juego que no eran.
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