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Fernando Alonso, cerca del Mundial

Alonso tiene un 17% de posibilidades de convertirse en campeónCUATRO
Mirada alta, brazo derecho levantado, pulgar arriba, manos que chocan a la primera. "Vamos, Alonso, vamos, vamos a por el tri, a por el tri". Un grupo de argentinos con camisetas de Ferrari y gorras azules con la cruz de Covadonga animan al jefe de la F-1, al piloto capaz de hacer milagros. Sinceramente no sé qué pasará en Abu Dhabi, pero este asturiano que sonríe a los que le saludan desde la planta segunda del paddock más estrecho del Mundial tiene pinta de campeón. Fernando agradece el gesto con una estela de gente delante y detrás como en un mundo reservado a los grandes. El español llegaba a Brasil con la intención de continuar líder del Mundial.Y lo ha conseguido. Aunque no suele decirlo, ya el viernes se dio cuenta de que Interlagos no iba a ser, esta vez, el circuito de su título. Existe un coche azul con un toro rojo subido en la espalda que vuela por las pistas del planeta y el José Carlos Pace de Sao Paulo ha sido terreno conquistado por los chicos de Red Bull. Ganó Vettel, Webber fue segundo y Alonso se tuvo que conformar con una tercera posición extraordinariamente disputada. Ahora necesita un segundo en Abu Dhabi, posible milagro, como en aquella victoria en las negras calles de Singapur.
Porque el doble campeón español arrancaba quinto y con la esperanza de ser un mero espectador de primera fila en la lucha de la salida. Esperaba más de sus rivales, quizá de ese Hulkenberg que se diluyó en la arrancada ante Vettel, de un Webber que sólo podía ganar si atacaba a su compañero en los primeros metros o de ese ultragresivo Hamilton, que ayer fue un gato entre leones.
Los dos Red Bull pudieron pronto con el sorprendente Williams de la promesa alemana. Vettel en la salida, Webber en un error de Nico. Después llegó Alonso. El de Ferrari había tenido que exprimir al máximo su monoplaza rojo para adelantar al McLaren de Hamilton. Lo intentó varias veces y finalmente aprovechó un mínimo fallo del inglés para recordar a su enemigo íntimo alguna que otra injusticia pasada. Con Hulkenberg lo tuvo tan complicado que tardó cinco vueltas en pasarle, pero cuando lo consiguió lo hizo de manera magistral. Y le dejó un regalo a Lewis que con un McLaren velocísimo sólo pudo con un motivadísimo Hulkenberg cuando metieron el Williams a cambiar ruedas.
Por delante, los Red Bull competían en vueltas rápidas, sin estrategias de equipo. Y Vettel utilizaba todo su talento para mantener a Webber por detrás. La vida rodaba plácida entre adelantamientos imposibles. Hasta doce hubo en Interlagos, algunos tan bonitos como el de Hamilton a Kobayashi en la pelea de los terribles. Pero entonces llegó Liuzzi para recordar que existe, que su Force India y él también ruedan por el asfalto. O no. Porque se estrelló en las eses de Senna y provocó la entrada del 'Safety Car'. Nueva carrera. Similar resultado.
Alonso volvía a dejarse el alma viviendo a 300 por hora hasta que comenzó a ver el Red Bull de su amigo australiano. El asturiano competía ahora en vueltas rápidas con Hamilton y finalmente el campeón de 2008 la logró por cuatro milésimas, después de montar neumáticos nuevos, mientras Fernando bailaba en las curvas brasileñas con las gomas degradándose por momentos. Tercero final. Por detrás de los dos rivales de Red Bull. Vettel aún sueña, Webber confía. Alonso puede...