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España se complica ante Escocia pero suma los tres puntos

Villa igualó el récord de Raúl. Llorente sentenció nada más entrar al campo. España fue mejor, pero pudo pagar diez minutos de desmayo.
Villa ya está en los cielos, pero a Escocia la despachó Fernando Llorente, de nuevo rey león en un encuentro disfrazado de gran película de acción. España siempre fue el bueno, pero rodó por los suelos, esquivó balazos y tuvo que empapar de sudor su traje de campeón para ganarse un final feliz. Fue un partido con mayúsculas, con idas y venidas, con una Escocia a la altura de su historia en entusiasmo, orgullo y fogosidad, y con un estadio, Hampden Park, definitivamente convertido en tierra sagrada del fútbol. Es un gustazo jugar allí.
España sólo tuvo una cara y fue espléndida, al margen de los diez minutos en que perdió el conocimiento. Escocia presentó dos y la segunda condujo a un marcador que hizo parecer lo que no fue: un partido igualado.
Del Bosque cambió a Llorente, perforadora en Salamanca, por Xabi Alonso, por mejorar el juego coral y porque el madridista está muy familiarizado con el fútbol británico. Otro enemigo, otro once. No fue una enmienda a la totalidad, sino duplicar la centralita para asegurar aún más la pelota y acelerar el desánimo rival. Escocia, que inauguró en el protofútbol el juego combinativo, hasta el punto de abrir la puerta del reglamento al pase adelantado, prohibido hasta entonces como en el rugby, evitó el campo abierto de salida. Su arranque de bravura duró dos minutos. Luego España le fue levantando la falda con ese ataque en formato reducido compuesto por Silva e Iniesta, que dominan varios géneros, jugando a banda cambiada; Cazorla, en el enganche, y Villa, en punta. La movilidad con la pelota, el tiqui-taca en lenguaje llano, agota al músculo sin ella, debió pensar Del Bosque acertadamente.
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