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España avisa que éste es su año

La "roja" se exhibió ayer ante Austria que no pudo aguantar el tempranero gol de Jantscher más de tres minutos.
Villa aprovechó la munición que le hicieron llegar los del tiqui-taca: Silva, Xavi, Iniesta y Cesc. El Guaje marcó dos goles en Viena, así se sacó la espina de la final, y ha entrado en la última recta del récord de Raúl que, hasta la fecha, lleva 44 con España. El delantero del Valencia ya está en 35, a nueve de distancia, y se ha iniciado la cuenta atrás. Casillas, que anoche jugó su partido 101 en el mismo escenario en el que en junio de 2008 levantó la segunda Eurocopa de España, se ha quedado a 25 partidos de Zubizarreta (126) y a uno del propio Raúl (102), otro récord que va a caer.
La Roja tritura todos los registros y eso que anoche jugó a medio gas en una ciudad que recibe a la Selección casi como Sevilla, por mucho que Busquets casi lo estropease tras recibir dos patadas que dejaron a Austria con diez y que provocaron que la gente, cariñosa hasta ese momento, se tornara arisca. En algún momento de la primera parte pareció que los austríacos habían tomado el ejemplo de Argentina, como si la táctica para vencer a la Roja fuera dar leña. Busquets, el más inexperto, entró a ese trapo. No lo debe hacer. Eso es lo que querría, por ejemplo, Capello, que no sabe cómo picar a los jugadores españoles para que lleguen al Mundial calentitos, a ver si eso les desvía de su virtud principal: tocar y jugar.
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