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Digno adiós del Atleti sobre la nieve

El Atlético le echa ganas y buen juego, pero no pasa del empate y cae eliminadoCuatro
Jugando así se puede ganar, perder... O empatar. Pero no te pueden reprochar nada porque lo has dado todo. Incluso has realizado un fútbol bastante bueno, jugando contra los elementos climatológicos. Has dado la cara. Eso hicieron ayer los jugadores del Atlético: honrar ese escudo y esa camiseta gloriosa y centenaria. Todo lo que no hicieron ante el Aris de Salónica en el Vicente Calderón. No cumplieron con su obligación aquella noche y por eso han caído eliminados tan temprano para un campeón.
No ganaron, pero lo merecieron. El golpe es duro y se puede considerar un fracaso. Pero anoche los seguidores rojiblancos pudieron ver el vaso medio lleno. Siempre que los suyos peleen como en Leverkusen, no les podrán reprochar nada.
Derroche.
El Atlético de Madrid salió a darlo todo. Fue un equipo ambicioso, solidario, un conjunto que fue cuajando igual que la nieve iba asentándose sobre el césped del Bay Arena de Leverkusen. Mereció marcharse al descanso con un 0-3 sin exagerar un ápice.

Kun Agüero se puso unas veces los patines y otras los esquíes para dar un recital de desborde y bailar bajo la nieve. La intensa nevada arreciaba al ritmo del juego consistente y verdadero de los colchoneros. De un fútbol admirable y práctico, ante el que ningún aficionado puede realizar ningún reproche y que en momentos emocionó por lo épico y plástico de jugar sobre un terreno de juego nevado. El Kun se deslizaba como un niño en un trineo. Simao le ayudaba. Assunçao y Raúl García empujaban como lo hicieron en la pasada edición de la Europa League. Y el único que no acompañó fue Diego Forlán. No le faltó ni actitud ni aptitud al uruguayo. Pero le abandonó la decisión en el jugadón del Kun en el minuto 8 y puntería en otro eslalon de Simao que le dejó sólo y remató al muñeco en el minuto 31. Y seis minutos después enganchó una volea perfecta al rechace de un córner y el balón salió rozando el poste.
El Atlético siguió igual tras el descanso. La nieve crecía milímetro a milímetro y el fútbol y el sacrificio de los de Quique Sánchez Flores seguía siendo igual de intenso que el temporal de Leverkusen. No se enfriaron los atléticos ni al enterarse de que el Aris se adelantaba en el marcador en Salónica ante el Rosenborg justo cuando los rojiblancos alcanzaban el vestuario en el intermedio.
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