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El Atlético de Madrid no pasa del empate en el Calderón frente a un Celta superior (1 - 1)

Trashorras, fantástico, marcó nada más empezar. Tiago empató muy pronto. Los vigueses jugaron de lujo. El meta local dejó vivo a un horrible Atleti
Por delante, el Celta, un ejemplo de estilo. Eusebio le ha puesto a jugar como si fuera el Barcelona: 4-3-3, el balón en el suelo, toque, talento y juventud. Así anda rondando el descenso en Segunda, donde la fuerza manda, pero es enfrentarse a un Primera y brillar. Así eliminó a Tenerife y Villarreal y ayer dio media estocada al Atlético. Y los de Quique pudieron marcharse contentos, porque de no ser por las paradas de De Gea (que calienta el debate sobre si el titular debe ser Asenjo o él) y cierta ingenuidad de los celestes en la definición, el Celta habría sentenciado la eliminatoria. Ahora, al Atleti le toca otra vez remontar, pero poco. Para tener la Copa entre ceja y ceja, la arriesga como si no le importara.
Porque en tres minutos ya había lío montado. A los 40 segundos, Raúl García agarró a Michu dentro del área sin que Undiano pitara, pero al Celta no le dio tiempo ni a enfadarse. Dos minutos después, Aspas se inventó un taconazo genial en la frontal y dejó solo a Trashorras para que superara a De Gea. Colaboraron, cómo no, los defensa locales: Domínguez se resbaló y Pernía... Bueno, no sé muy bien dónde estaba Pernía, pero en su sitio no, eso está claro.