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El Atleti no pasa del empate en el calderón frente al Apoel (0-0)

Regaló una parte y el flojo APOEL rozó el gol. Todo cambió cuando Abel colocó a Jurado en su sitio. Forlán guió un asedio que chocó con Chiotis y el palo
El Atleti vive bajo una nube negra. A veces la busca él mismo y otras aparece ella por sorpresa, pero ahí está todo el rato. El partido fue una exhibición perfecta de las dos variantes. La primera parte de los rojiblancos estuvo más allá de la infamia, merecedora de que el árbitro suspendiera el partido para preservar la salud mental de los espectadores. En la segunda el Atleti recuperó el pulso y que el gol no llegase sólo puede atribuirse a una desafortunada combinación de Chiotis, la madera y fenómenos paranormales. Dos caminos para llegar al mismo destino, un empate que pinta la Champions de gris y el futuro inmediato de negro.
En qué pensaban los futbolistas del Atleti durante la primera parte es un misterio. Que unos profesionales de élite puedan salir a jugar un partido de Champions andando es un delito. Y el APOEL, que en el intercambio de banderines estaba dispuesto a entregar la bandera blanca, se vino arriba casi sin querer. Si no es porque Asenjo es muy bueno y Charalambides significa Cardeñosa en chipriota, los visitantes se habrían ido al vestuario 0-2 con el Calderón en llamas. Las dos ocasiones que falló a un metro de la portería le van a perseguir mucho tiempo, me temo.