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Armstrong está solo

No pudo con el pavés. Contador pasó el examen. Ganó Hushovd
Un prólogo y tres etapas. Ya no hay caretas en el Tour. Lance Armstrong se ha quedado solo en el peor momento. El hombre que parecía decidido a romper la carrera en el pavés de Arenberg, con el apoyo del mejor equipo del mundo (el suyo, el RadioShack), perdió un tiempo precioso con sus dos grandes rivales en este Tour, Andy Schleck (2:08) y Alberto Contador (55 segundos).
Un pinchazo en el sector del adoquín, a 18 kilómetros de la llegada frente a las minas Arenberg, le impidió seguir el ritmo de los mejores. Se dio la vuelta y sólo vio a Popovych. Insuficiente para sus 38 años. Armstrong fue el mejor de su escuadra aunque el peor de los mejores del Tour. Es esa pizca de suerte que le sobraba antes la que ahora le falta. Son los años, que pesan, pese a que mantenga esa cara que atemoriza a sus rivales. El pavés le desmontó el sueño pegándole un sopapo a su cruda realidad. "Es un golpe duro", asumió entre micrófonos antes de poner épica a lo Paramount. "Tengo 20 días para ser el martillo". ¿Pilón?
La jornada más clásica del Tour deja una carrera animada y revivida después del asesinato deportivo perpetrado por Cancellara en la tarde del lunes. El indultado Andy Schleck deberá darle las gracias por ello. El suizo, que ayer volvió a vestirse de amarillo como si lo hubiera hecho toda la vida, mantuvo con opciones al luxemburgués con ese plante en Spa. Ayer, hinchado de fuerza, Andy pasó todos los tramos de pavés (hasta 7, unos 13,2 kilómetros en total) en cabeza, escoltado por Cancellara. Le sirvió para llegar en el grupo de cabeza y ver de cerca el sprint victorioso de Hushovd. El noruego ganó con tanta facilidad que asusta pensar cómo venció el campeonato noruego...
Andy está tan vivo como retirado lo está su hermano. En el pelotón reinó una cierta paz polvorienta hasta que Frank se fue al suelo. Él y muchos más. Aunque fuera él el primero, en el sector 4 del pavés, a 24 kilómetros del final. Se rompió la clavícula, desmontó la fila de corredores y se marchó evacuado sin que tuvieran que esperarle. Andy se queda, pues, solo para una montaña que ya se intuye. Para el fin de semana atienden los Alpes y Cancellara no llegará hasta arriba. ¿O sí? Son comprensibles nuestras dudas. Las mismas que entraña el rendimiento del campeón del mundo, Cadel Evans. Es en este 2010 cuando ha llegado más de tapado y ya es tercero en la general. Quizá tenga un as escondido, al margen de un mejor equipo (BMC) que ese Lotto de antes.
Astaná.
El día que pasó todo lo relatado, Contador sobrevivió. Y bien que lo hizo. Alberto, hospedado entre la guerra de los que iban en cabeza con la del llanero solitario texano, llegó solo por culpa de una avería. Vinokourov entró 20 segundos por delante pensando que, al estar dentro de la zona de los últimos tres kilómetros, les iban a dar el mismo tiempo. Antes le guió perfectamente por los bordillos arenosos. El pavés no dictó sentencia para Contador. Sólo clarificó lo que presumía: que Andy Schleck es el hombre a batir. Armstrong, por el momento, debe recuperar a su tropa.