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Alonso termina quinto en una carrera dominada por los Brawn

AlonsoCUATRO
Barrichello y Button se aprovecharon de una estrategia perfecta para firmar un doblete y quedarse solos en la lucha por el Mundial. El 'poleman' Hamilton se estrelló por un error a vuelta y media del final
Las arrugas del asfalto de Monza, esos surcos que recorren el mito italiano de la velocidad, temblaron de emoción con la invasión de miles de enfervorizados tifosi. 'Cavallino Rampante' al viento, al fin los aficionados italianos se reconciliaron con su héroe más díscolo, Raikkonen. Le aplaudieron con pasión como reconocimiento al campeón que se les va. Fue una alegría efervescente gracias al tercer escalón del podio que le regaló Hamilton en la última vuelta y media de la carrera. Al inglés se le fue el coche en un exceso de agresividad marca de la casa cuando intentaba alcanzar desesperadamente a Button.
Kimi saludó con su habitual inexpresividad, a camino entre Chuck Norris y Steven Seagal. Sin embargo, en su mirada azul al campeón de 2007 se le pudo vislumbrar un brillo de emoción. De tristeza, porque pronto dejará la escudería en la que ha sido más feliz, que le ha permitido vivir a su manera, con pelo largo a lo James Hunt, libertad horaria y licencia para competir en cualquier modalidad peligrosa del motor. Aunque tiene una oferta de Brawn, ahora pretende volver a McLaren. Ya no está Ron Dennis, no le colocarían un médico para vigilar sus salidas y nadie intentaría prohibirle esa forma tan hippie de entender la vida.