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Alonso segundo en casa y en el Mundial

La lucha de tiempos entre el asturiano, Vettel y Hamilton acabó con problemas de frenos para el alemán y un reventón de neumático de Lewis, provocado por su pilotaje. Ganó Webber y 'puntazo' de Alguersuari.
Los 98.000 espectadores de Montmeló se pusieron en pie y gritaron emocionados a una vuelta y media del final. Las gradas, mayoritariamente rojas, no se creían lo que veían. Lewis Hamilton estaba fuera de la pista y este incidente le entregó la segunda plaza del podio a Fernando Alonso. De rebote, también permitió que Jaime Alguersuari entrara merecidamente en los puntos, décimo. Su salida, con seis posiciones ganadas, fue sensacional. La carrera de ayer sirvió para probar, una vez más, que en la Fórmula 1 no todo consiste en ir deprisa.
Webber ganó y también se metió el bolsillo al público al tirarle el casco y los guantes antes de subirse al podio. Y Vettel salvó con un tercero un gran premio que casi no termina por problemas en los frenos. Tanto el alemán de Red Bull como su rival de McLaren fueron las víctimas de una batalla en las tablas de tiempos con el español de Ferrari, que lanzó un atacón las últimas veinte vueltas. Sabía que estaba en un trazado durísimo con los neumáticos y su baza era forzar una parada extra a sus rivales.
El caso es que Fernando no lograba acercarse a menos de tres segundos. En un trazado adverso para su coche (Massa sólo pudo lograr la novena vuelta rápida), iba al 120%, pero sus rivales hacían valer su superioridad mecánica y mantenían el tipo. También Hamilton con Vettel. Hasta que al piloto germano se le fue el coche en su persecución implacable, se fue a la grava, pinchó un neumático y tuvo que entrar a cambiarlos. Después en rueda de prensa se excusó alegando que ya tenía problemas de frenada y que le echaron un vistazo en boxes. Nunca sabremos qué fue antes. El caso es que regresó a pista dispuesto a acortar distancias con Alonso, pero entonces los frenos (ése es el problema de los diseños de Newey, los riesgos que toma) le comenzaron a fallar y a punto estuvo de estrellarse en un par de curvas.
El asturiano se quedó a solas con Hamilton por delante. Quedaban doce vueltas y estaba a 8,3 segundos después de perder dos y medio entre un doblado y el incidente de Vettel. Debía seguir tirando para evitar que le alcanzara y esperar un posible fallo o incidencia de Hamilton. Así lo hizo. Empezó con 1:25.774, a lo que Hamilton respondió con 1:25.454. Y continuó con 1:25.255 (seis décimas menos que Lewis), 1:24.897 (otras seis) y 1:24.897 (otras tres). El británico, que ya había tirado con todo desde la primera parada, echó el resto ante su archirival. Marcó la vuelta rápida en carrera de 1:24.357 y otro 1:24.7 más.
En ese momento Alonso pensó en llevar ya el coche a meta, pero Lewis no cejó en su empeño con el acelerador. Lo tenía a nueve segundos y quedaban seis vueltas. Quería machacarle a golpe de 1:25. El piloto del F10 no se dejaba ir del todo por si acaso. Las ruedas ya estaban tocadas y la agresividad del campeón de 2008 hizo el resto. Las vibraciones hicieron que se soltara una pieza y después se desprendió la banda de rodadura de la rueda delantera izquierda. Un reventón marca de la casa.
Antes de sucumbir a su propio estilo de pilotaje, la estrella de McLaren había realizado una carrera excepcional. Supo ganarle la posición a Vettel a la salida de boxes en plan imperial y después logró que el alemán no le tosiera. Y es que al rey de los sábados de este Mundial le sigue faltando un hervor.
La ferocidad de Lewis contrastó con la falta de garra de Jenson Button, que primero se dejó pasar en la salida de boxes por Michael Schumacher y después fue incapaz de adelantarle. El Kaiser terminó cuarto y empieza a dejar algunas, aunque todavía escasas, muestras de lo que algún día fue.
Con todo, el Mundial se mantiene apretado en cabeza. Button conserva el liderato, pero ya con sólo tres puntos de ventaja sobre Alonso, ahora segundo.