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El espíritu de Adelina, asesinada por su marido, aún vaga por el lugar del crimen

Corría el año 1977 cuando Adelina fue asesinada por su marido bajo los ojos de su pequeña hija adoptiva. El susodicho decidió enterrarla en el jardín y hacer creer a todos sus vecinos y familiares que Adelina se había marchado por su propio pie. Hasta que un día la hija escapó de su casa con un único objetivo: avisar a las autoridades del suceso. Francisco José Beltrán fue condenado a una pena de cárcel de 21 años. Los vecinos de Adelina aseguran que aún sienten su presencia y que cada mañana escuchan los lamentos del sufrimiento de la mujer en aquella fatídica mañana de agosto.