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La muerte de Carrero Blanco, ¿conspiración?

El periodista Manuel Cerdán y el abogado Javier Nart nos descubren todos los puntos oscuros de la muerte de Carrero Blanco. Una conspiración española tras la que muchos ven la sombra de la CIA. Extraños individuos que merodearon horas antes el lugar del atentado, el tipo de explosivo o la falta de seguridad y la nula investigación que se llevó a cabo son algunos de los datos que ponen en tela de juicio la versión oficial.

1.- ¿Un comando incontrolado?
A muchos expertos les llama la atención que los servicios de Seguridad del Estado no fueran capaces de detectar a un comando terrorista que estaba escavando debajo de la calle Claudio Coello, por donde pasaba el  Presidente del Gobierno todos los días. Parece ser que este comando lo hacía de forma relativamente torpe y cometía un montón de errores. Además, estaban a escasos metros de la embajada norteamericana, donde días antes se iba a hospedar el Secretario de Estado, Henry Kissinger. La CIA tendría que haber tenido la zona completamente vigilada y nadie supo detectar esa galería subterránea.

2.- El hombre de la gabardina
14 de septiembre de 1972. En un hotel de Madrid hay un hombre extraño, que entrega al etarra Argala un mensaje. En ese mensaje hay una nota que pone “el almirante Luis Carrero Blanco, Vicepresidente del Gobierno acude todos los días laborables a la misa de las nueve de la mañana, que se celebra en la Iglesia de los Jesuitas situada en la calle Serrano frente a la embajada de los Estados Unidos. Lleva muy poca protección de escolta y recorre siempre el mismo trayecto”.

3.- La incógnita del explosivo
El explosivo también es motivo de controversia. Según Pilar Urbano y algunos testigos presenciales o investigadores que estuvieron en el sitio, no podía haber sido la célebre Goma-2 que utilizaba ETA en aquella época, si no algo muchísimo más potente, señalándose el potente C-4, un explosivo militar de fabricación norteamericana que sólo se utiliza en el ejército para demoliciones y que es muy difícil de encontrar en el mercado negro. Además deja un olor muy peculiar, que era el que muchos testigos aseguran que impregnaba en toda aquella escena.
4.- ¿Una muerte deseada?
Henry Kissinger, que acababa de dejar España cuando se produce el atentado, dice unas palabras un tanto peculiares. El Secretario de Estado estadounidense dijo que Carrero no tenía carisma ni afecto popular y que nadie había sentido mucho su muerte. Es más, gente muy cercana a él también dijo que ETA había hecho un gran favor por el pueblo porque esto supondría una apertura para España.
5.- Islero, la bomba atómica española
Islero era el nombre en clave del proyecto de bomba atómica española, uno de los proyectos más ambiciosos y más queridos por carrero Blanco. Un proyecto con el que parece ser que quería presionar a los norteamericanos para obtener beneficios militares e incluso una posible entrada en la OTAN.
6.- Madrid, una jaula abierta
Lo que también llama mucho la atención es que cuando se produce el atentado llegan muchas fuerzas de seguridad al lugar de la explosión, pero ¿por qué nadie se plantea acordonar toda la ciudad? Esto también llama la atención de los especialistas y de las fuerzas de seguridad, que no tuvieron esa orden de bloquear por completo todas las salidas.
7.- Las huellas del atentado
El túnel que se empleó para colocar esos explosivos sigue estando en ese semi-sótano de la calle Claudio Coello. Es un túnel diminuto, claustrofóbico, en el que apenas cabe una persona. Hay otra curiosidad, el boquete de la explosión se ha ido reparando, pero hay una cicatriz que por muchas capas de pavimento que se echen, siempre sobresale, y todavía es visible.
8.- Velázquez, ruta alternativa
A veces el destino tiene que ver mucho con estos atentados y justamente ese mismo día el Comisario Bueno Fernández había propuesto a Carrero Blanco una ruta alternativa, en vez de ir por Caludio Coello, hacerlo por Velázquez pero Carrero decidió ir por donde siempre y eso le costó la vida.
Creíamos conocer un tema y resulta que había otra información que siempre permanece en la sombra. Es momento de arrojar luz sobre esa sombra. ¿Se sabrá algún día quién era ese hombre de la gabardina? ¿Quién estaba detrás del atentado a Carrero Blanco?