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Archivo Cámara: las luces de Gallarta

Juan Sillero fue testigo durante dos noches consecutivas de que algo aterrizaba en la escombrera que lindaba con su casa, en Gallarta, Vizcaya. El ebanista, alertado por el ladrido de sus perros, salió a comprobar cómo unas luces cegadoras aparecían en su domicilio, dejando en el suelo más de 80 agujeros enormes que habían horadado la escombrera. Un caso lleno de silencios y de bulos, de presiones por parte de gente importante que forzaron, según el propio Juan Sillero, a que nunca más volviera a hablar del tema.