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El santo de las estrellas: el visitante que saludó a unos pescadores en Buenos Aires

Iker asegura que todo lo que cuenta en 'Los visitantes' tiene que ver con su propia biografía, con lo que le impacta. Todo comienza en una noche de pesca, con seis personas del máximo nivel económico en Buenos Aires. Un nivel sociocultural alto y ninguna creencia en ovnis. 1978 es el año concreto en el que se les ocurre pasar la noche en grupos diferentes situados a ambos lados de un lago para retarse a ver quién conseguía atrapar más peces. Pero en plena madrugada,  uno de los grupos es testigo de la llegada de una medialuna de luz que se acerca al lago, flotando, sin ningún ruido. Apareció entonces una figura con escafandra, con pies muy grandes que no parecían humanos. El individuo se acercó a unos 10 metros de los testigos y abrió las palmas de las manos como en señal de paz. Les recordó a un santo, pues tenía una aureola de luz detrás. Lo que les heló la sangre fue la sonrisa que portaba, como una mueca de desagrado.