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Ningún ciudadano en China está a salvo de la última oleada de Ciberespionaje

Las autoridades chinas se enfrentan estos días a una bomba de relojería, que nadie en aquel país sabe cómo desactivar. El responsable de la preocupación, que ha llegado hasta la televisión estatal, es un programa informático que a cambio de 188 yuanes promete tener acceso a cualquier cámara con acceso a internet. Webcams, dispositivos colocados en ciudades, edificios públicos o incluso monitores utilizados para vigilar a los bebés, ningún ciudadano de China está a salvo de la última oleada de Ciberespionaje. La base de datos, incluye hasta el momento 400 cámaras sensibles, que se han convertido en una red de mirillas digitales accesibles para cualquier persona.