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Los sindicatos de policía reclaman pistolas eléctricas táser para ataques como el de Melilla

Por la frontera de Beni Enzar pasan cada día cientos de personas hacia Melilla. Lo hacen cargados de enseres, caminando o en coche. Hasta ayer, cuando un hombre de 29 años y origen marroquí se colaba al otro lado al grito de "Alá es grande" y portando un cuchillo de grandes dimensiones.

“Llevaba unos metros andando hacia nosotros con el cuchillo en la mano y veía que, al final, iba a acabar un compañero herido”. Así que Pedro, el agente que logró reducirle, no lo dudó

Cogió la barrera, corrió y se la lanzó al individuo con fuerza. El bolardo de plástico fue la única arma usada para derribar al agresor.

Teniendo en cuenta el tamaño del cuchillo fue casi un milagro que una herida en el dedo de un policía fuera el peor de los males. Más aún si tenemos en cuenta la falta de medios ante este tipo de situaciones.

Los sindicatos policiales ya piden pistolas eléctricas táser para situaciones como esta, algo que llevan reclamando desde hace años.

Preparadas para descargar 50 mil voltios,  paralizan a la persona momentáneamente. Están, sin embargo, rodeadas de polémica, puesto que su abuso puede llegar a provocar lesiones e incluso la muerte.