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“El problema no es la dislexia, es ese bloqueo emocional que le ha causado la dislexia”

“Estaba machacada emocionalmente: la autoestima por los suelos, llorando…”. Quien habla es Gloriana, madre de una niña con dislexia. “Cuando mi hija llegaba en segundo de bachiller a casa, llorábamos como media hora o tres cuartos encima de la cama. Y luego ya, a estudiar”, explica.

Como ella, otros padres hablan de lo que supone este trastorno para las familias. “La dislexia cuando entra en casa ya no es el niño el que es disléxico, lo es toda la familia”, explica Erik. A lo que María añade que entonces “toda tu vida se centra en torno a la vida académica de tu hijo. Es una ansiedad la que se crea brutal” y cuenta que “el problema no es la dislexia, es ese bloqueo emocional que me ha causado la dislexia”.

Además, consideran que “el sistema educativo es hostil” y piden que los los profesores conozcan la dislexia, así como protocolos de detección temprana y becas.

Sus hijos están en la universidad cumpliendo sus sueños. “Yo siempre cuento una historia con el final muy feliz. Pero, la de la gran mayoría, es al contrario”, zanja María.