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Las pajitas de plástico, las grandes enemigas de los mares

El dolor impide mantenerse quieta a una tortuga mientras dos biólogos la sujetan. La culpable es una pajita de plástico incrustada en su nariz. Al sacarla, viene acompañada de sangre y mucho daño para el animal.

Las pajitas las utilizamos apenas unos minutos y, sin embargo, el daño que hacen al planeta dura mucho tiempo. Tardan en torno a mil años en descomponerse. Residuos eternos que podemos evitar con un gesto tan sencillo como entonar un "¡sin pajita, gracias!".