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“El problema no es la muerte, el problema es que la anorexia se convierta en tu vida”

Belén enfermó de anorexia a los  11 años. Hoy tiene 21 y ha pasado por varios tratamientos. Mientras fue menor de edad, fue paciente de la sanidad pública. Pero al cumplir los 18, se encontró con una eterna lista de espera para entrar en una unidad especializada en trastornos de la conducta alimentaria. Su enfermedad no espera y, por eso, su familia buscó  una plaza en la clínica Adalmed, un centro privado especializado. Allí recibe terapia todos los días de 9 a 3 y lo que es más importante: allí está aprendiendo a perder el control sobre la comida. El seguro escolar se hace cargo de los 1800 euros que cuesta el tratamiento pero tan sólo por un período de 24 meses.

“Yo cuando cumplí los 18 años me dijeron: a tu casa. ¿Y cuánto tiempo duré bien? Un mes, dos... Después, recaes y ya no sabes dónde ir. Te metes a una clínica privada, pero el seguro dura dos años. ¿Y si tus padres no tienen para pagarlo?”, se pregunta Belén, atormentada porque dentro de unos meses se termina la cobertura del seguro y para entonces, aún no habrá terminado su tratamiento.

Un grupo de pacientes de esta clínica han puesto en marcha una campaña para denunciar que la sanidad pública no cuenta con suficientes plazas para estos pacientes. “A mi hija con 18 años le dieron el alta y yo sabía que no estaba curada... Ella se tiró un año rodando y ahora está bien gracias a este tratamiento pero el seguro se acaba y necesitamos ayuda, es un tratamiento muy caro y los ahorros se van”, dice Milagros, la madre de Belén.