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50.000 euros por matar a uno de los hijos del león Cecil

50.000 euros. Un arco, una flecha, una escopeta, varias balas y la vida del rey de la selva apagada para siempre. Éste ha sido el triste final de Xanda, uno de los hijos del león Cecil, que hace dos años también moría a causa de una cruenta y larga caza que duró más de 48 horas.

El responsable entonces fue Walter Palmer, un dentista de Minnesota que después aseguró arrepentirse de haber dado muerte a uno de los leones referentes del Parque Natural de Zimbabwue.

Al igual que ocurrió con su padre, la muerte de Xanda está provocando un gran revuelo en redes sociales. Todavía no se sabe quién pagó para matar a Xanda. Pero, esta vez, el supuesto cazador es español.

Nuestro país ocupa la segunda posición del mundo -sólo superada por Estados Unidos- en el ranking de países importadores de trofeos de caza.

El negocio de la caza de leones en Zimbabwe mueve millones y supone una amenaza para la supervivencia de los ejemplares que quedan en África.

De hecho, desde noviembre de 2016, y para disuadir a cazadores, EEUU prohibió la importación de cabezas de felino a la espera de que se sumen más países y así, evitar la desaparición del león salvaje.