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El incendio infernal que quemó un cementerio

Una masa de aire, granizo y agua azotaba ayer la localidad de Cacabelos, en León. De los más de dos mil rayos que cayeron en la tormenta, uno alcanzó el cementerio.

A partir de ese momento, ardieron los cipreses que rodeaban las tumbas, mientras seguían cayendo rayos.

Una imagen sobrecogedora. Inmensas columnas de fuego, altas como los árboles que calcinaron.

Ante la impotencia de los vecinos, preocupados por el tamaño de las llamas y por el estado del camposanto donde descansan sus familiares.

Los servicios de emergencia tardaron más de dos horas en apagarlo. Para cuando consiguieron extinguirlo, descubrieron ocho tumbas destrozadas al desencajarse por el calor de las llamas.

Ocho también son los cipreses centenarios que tendrán que ser talados después del infierno.