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Esfuerzo, dedicación y una impresora 3D que construye sonrisas

Detrás de esta sonrisa, hay meses de esfuerzo y  dedicación. Y también esto: una impresora 3D. Gracias a los avances de la técnica y el altruismo, Conchi puede utilizar por primera vez su nueva prótesis articulada. Desde hace muy poco, pero ya se maneja con soltura.

Ella misma ha elegido los colores. Sus favoritos: rosa y rojo. El resto, lo han hecho ellos, con la colaboración de varios centros de Orihuela. Ya vimos esta iniciativa con el pequeño Unai, en el País Vasco.

Así que el proyecto se trasladó aquí. Y con la ayuda de un tutorial, una impresora 3D, y muchas horas extra, le han fabricado todo un mundo de posibilidades. Su alegría es evidente.

La iniciativa nació dentro del proyecto nacional Gutenberg 3D de innovación. Gracias a él y a una ONG, pueden fabricar prótesis caseras como ésta, e incluso ajustarlas en el futuro añadiendo mejoras y nuevas piezas. Cuando sea un poco más mayor, quizá sea ella, la propia Conchi, quien pueda fabricarse sus propias prótesis.