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La barba de su padre, el mejor refugio para este pequeño sordociego

A veces nos complicamos buscando la felicidad y, suena a tópico, pero está en las cosas más sencillas. Nos da toda una lección, Gideon. El niño es enormemente feliz con algo tan simple como ir en coche con la ventanilla abierta, sintiendo el viento.

A Gideon le encanta la barba de su padre. Tocándola se siente a salvo, feliz y contento. Desde que nació, hacer este gesto se convirtió en su zona de confort. Porque tocarle la cara a su padre es la única forma que tiene de comunicarse con él.

El pequeño es sordociego. Nunca ha visto ni ha escuchado nada. Tiene 4 años y muchas ganas de reír, pero llegar hasta no ha sido fácil.