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Prader-Willi, el síndrome que provoca un hambre voraz

Seguro que, alguna vez, se les ha pasado por la cabeza la idea de poner un candado en la nevera para no pegarse un atracón. Pues, aunque cueste creerlo, esa es la realidad de los enfermos del síndrome de Prader-Willi, que viven con la puerta de la cocina blindada. Su apetito es tan voraz que pueden llegar a comer abono para las plantas y hasta pastillas anticonceptivas.